Luis Ortega Bru y su legado en El Puerto de Santa María

El imaginero y escultor Luis Ortega Bru, nace en San Roque, Cádiz, el día 16 de septiembre del año de 1916. Era hijo de un alfarero, Ángel Ortega, y esto le influyó para que, desde muy pequeño, se dedicase al modelaje de figuras de barro. Esto le llevó a reconocer que sus principios fueron la alfarería y la cerámica.

En el año de 1931, con apenas 15 años, comienza a estudiar escultura en la Escuela de Artes y Oficios de la Línea de la Concepción, y en el año de 1934 recibe clases de dibujo con el maestro y poeta sanroqueño José Domingo de Mena.

La Guerra Civil española marcó, en gran medida, su trayectoria, ya que sus padres fueron fusilados. En el año de 1936 estuvo en varios frentes, pero es en el de Madrid donde, a causa de la metralla, se le revienta el oído. Por este motivo, y al estar en conocimiento de lectura y escritura, pasa al acuartelamiento del Prado, donde está dos años, en la sección de cartología.

Como dije anteriormente, la Guerra Civil española marca su trayectoria ya que en el año de 1939 el padre, Ángel Ortega, es fusilado por los mismos motivos que su esposa, por pertenecer al bando republicano, y pierden la casa familiar.

En el año de 1940 es apresado y puesto a disposición del Consejo de Guerra de Algeciras. Fue condenado a tres años de prisión por un delito de auxilio a la rebelión y ayuda al bando republicano. Según algunos familiares, fue condenado a muerte, aunque recibió el indulto y se redujo la condena a un año de prisión y cinco años de trabajos forzados.

Tras cumplir con su condena, ya en el año de 1944, se traslada a Sevilla, dónde se matricula en la Escuela de Artes Aplicadas, siendo su maestro Juan Vasallo. En esta ciudad comienza a ser conocido en los círculos artísticos, realizando su primera exposición en el año de 1949 en la sala Hernal.

Recibió varios premios durante toda su vida. En 1943 consigue el primer premio del Certamen de Escultura de Cádiz con su obra “Los Titanes”.

En el año de 1951 es apoyado por el General de Aviación don José Rodríguez y Díaz de Lecea, para tallar imágenes procesionales.

Corría el año de 1952, cuando Luis Ortega Bru contrae matrimonio con Carmen León Ortega en la capilla del Baratillo de Sevilla. En ese mismo año, recibió el primer premio nacional de Escultura por “La Piedad” e ingresa como Hermano de Santa Marta, el 2 de febrero. Por la realización del misterio de Santa Marta recibe la Encomienda de Alfonso X El Sabio, declarándose la obra de interés nacional.

En 1954 expone por segunda vez en Sevilla, en la galería Cubiles.

Sería en el año de 1955 cuando se traslada a Madrid. Varias son las causas de su marcha siendo la principal el haber sido contratado como maestro de escultura en los talleres Arte de Granada, abriendo más tarde su propio taller en la capital. También parte de la causa fue la sustitución de la imagen dolorosa del paso de misterio de Santa Marta, por otra que realizara el escultor Sebastián Santos y la ultima, por la incomprensible polémica que suscitó entre el resto de escultores de la época, el haberle concedido la Encomienda de Alfonso X el Sabio.

Trabajó para los Estudios Cinematográficos Bronson, tallando esculturas de canon clásico y diseñando los decorados para sus películas.

En el año de 1958 abandona Sevilla y se establece en la barriada de Ciudad Jardín de Madrid, exponiendo en la Biblioteca Nacional de Madrid. En el año de 1961 abre su primer estudio-taller en la calle de Gustavo Fernández Balbuena. Este mismo año le otorgan el Premio de Escultura al aire libre, que fue organizado por el Club Urbis de Madrid.

En el año de 1964 expone en la sala Álvarez y Carbajo de Madrid. Un año más tarde concursa en el primer certamen Internacional de Escultura de Bruselas, donde recibe una mención. En el año de 1966 vuelve a exponer en Sevilla, en la sala Florencia y en el año de 1967 comienza a trabajar para la Semana Santa de Jerez de la Frontera. En 1969 expone en la Sala Cultural de la Caja de Ahorros de Jerez y en la sala Zeros de Madrid.

En el año de 1971, el pleno del Ayuntamiento de San Roque, acuerda rotular con el nombre del escultor una de las calles de la localidad. Tras su estancia en Jerez de la Frontera, en 1972 vuelve a Madrid.

Ya en el año de 1978 regresó, definitivamente, a Sevilla, donde es acogido, para trabajar, en los talleres de Manuel Guzmán Bejarano y residiendo en principio en la calle Santa Ana y posteriormente en la calle Teodosio.

En 1979 se traslada a vivir a la sevillana plaza del Pumarejo y abre un nuevo taller en la calle Castellar.

Es en Sevilla dónde deja sus obras más representativas, entre las que cabe destacar las siguientes:

En el año de 1950 realizó el Cristo de la Misericordia, de la Hermandad del Baratillo.

Boceto del misterio de Santa Marta

Boceto del misterio de Santa Marta

En al año de 1953, realiza el Misterio de la Hermandad de Santa Marta, así como los ángeles mancebos ceriferarios y los relieves del paso. Para dichos relieves se inspiró en la escena de la Piedad, de la catedral de Florencia.

Jesús del Soberano Poder (1975), Caifás (1976) y Nuestra Señora de la Salud (1977) para la Hermandad de San Gonzalo. También diseñó los llamadores de ambos pasos, así como los arcángeles y ángeles de los varales del palio de la Virgen, realizados en madera en 1978.

Y el apostolado de la Hermandad de la Cena, realizado entre los años de 1975 y 1982.

El 21 de noviembre de 1982 fallece, repentinamente, en su casa de la plaza del Pumarejo. En ese momento se encontraba Titulares de la Hermandad de San Gonzalorealizando la talla de Nuestro Padre Jesús de la Columna, de Linares. Solo tenía realizada la cabeza y una pequeña parte del cuerpo, por lo que fue terminado por uno de sus discípulos, Juan Antonio Ventura.

De manera póstuma, en el año de 1983, se nombra una plaza de la barriada de San Carlos, en el Distrito 9 de Sevilla, con el nombre del imaginero. También es nombrado Hijo Predilecto de su localidad natal.

Luis Ortega Bru, también dejó su huella en El Puerto de Santa María. Es por ello que hablar de Ortega Bru en El Puerto, es hablar de Afligidos y Oración en el El Huerto. Forman estos trabajos parte de la iconografía pasionista: Cristo Orando en el Huerto y María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos, así como una imagen del Apóstol Santiago, de la Oración en el Huerto, que no procesiona.

El Ángel de la Hermandad de la Oración en el Huerto, es una imagen de talla completa, que sustituyó en el año de 1970 a otro anterior.

Ángel conformador de la hermandad del Huerto

Ángel confortador de la hermandad del Huerto

Se presenta erguido y, con los brazos abiertos, sostiene un cáliz de metal dorado en su mano derecha. Es una imagen interesante de composición, pudiéndose considerar como talla única y excepcional de Ortega Bru, al ser el único Ángel que realizara como figura principal para un paso de Misterio. Ello la ha convertido en objeto de estudio por parte de algunos autores.

En el año de 1995 es objeto de una restauración, por parte de Enrique Ortega Ortega, quien repara unas grietas, aparecidas en su rostro con motivo de la dilatación de la madera.

La imagen de María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos, de El Puerto de Santa María, es una imagen procesional perteneciente a la Hermandad Sacramental de los Afligidos.

Está talla fue entregada a la Hermandad el día 13 de marzo de 1967. Es una imagen de candelero (solo tiene el busto y las manos), de gran belleza y de 1,70 metros de altura aproxinadamente y con la cabeza ligeramente ladeada.

Ha sido sometida a restauración, al menos, en dos ocasiones, la primera en el año de 1976, por Eduardo Ruiz Golluri, y la segunda en el año de 1992 por Enrique Ortega Ortega.

Respecto a la provincia de Cádiz, ha dejado un buen número de obras y que son las siguientes:

– Cádiz:

María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos de El Puerto de Santa María

Medallones del paso de misterio del Cristo de las Aguas. La imagen del Cristo del Perdón (en madera de cedro), la Virgen y San Juan, todos de 1981. Las figuras que adornan el canasto. Las imágenes de las capillas del paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno del Amor y los ángeles mancebos. Ángeles mancebos de las esquinas del misterio de la Expiración.

– Jerez de la frontera:

Paso de misterio de la Sagradas Cena, realizado, aunque no en su totalidad. El Señor de la Cena (1967), San Mateo, San Bartolomé, Santiago el Menor, Santiago el Mayor, San Pedro, San Juan y Judas Iscariote (cuatro de 1969 y tres de 1975). El misterio del Descendimiento, realizado en 1957, para la Hermandad de la Soledad. Ángeles del misterio del Prendimiento.

– Rota:

Nuestro Padre Jesús de la Salud en sus tres caídas, en el año de 1964.

Quizás su legado pictórico es menos conocido que la imaginería, pero en ellos se ve la marcada influencia que tuvo, para Ortega Bru, los echos vividos durante la Guerra Civil.

Antonio Castillo Lastrucci y El Puerto de Santa María

Antonio Castillo Lastrucci nació en Sevilla el día 20 de febrero de 1878, fue el tercero de cuatro hijos, Manuel, Eduardo y Teresa, nacido del matrimonio de Eduardo Castillo del Pino (sombrerero de profesión) y Araceli Lastrucci del Castillo.

Fue un genial escultor que se especializó en imaginería religiosa, y cuyo trabajo se derrama por toda Andalucía y gran parte del territorio español.

Antonio Castillo Lastrucc

Se formó en el taller del escultor Antonio Susillo Fernández, que tenía su taller justo enfrente de la casa de los Castillo Lastrucci. A dicho taller acudía gracias a un sobrino de Susillo, que lo llevaba a hacer figuras de terracota de tamaño reducido. Tal era la destreza que demostraba Lastrucci, que Susillo le dedicaba más atención al nuevo alumno que a su propio sobrino.

En la década de 1890, se formó en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de la ciudad de Sevilla.

En en año de 1905 se casa con Teresa Muñoz García. Tuvo siete hijos: Antonio, Concha, José, Manuel, Amalia, Adolfo y Rosa.

Tras el fallecimiento de su primera esposa, contrae segundas nupcias con Amparo León Retamar. De esta unión nace otra hija: Amparo Castillo León.

Sus dotes como escultor le hacen ganar varios premios, hasta que en 1915 la Diputación Provincial de Sevilla, le concede una beca para estudiar en los museos de París y Roma. Como primer destino tenía Roma, pero tras el reciente inicio de la Primera Guerra Mundial, no puede asistir, por lo que parte a estudiar a París. En Madrid continuaría ampliando sus conocimientos sobre la materia.

Decide instalar su primer taller en la misma empresa sombrerera de su padre. Tocó y desarrolló, con mucha dedicación, todos los géneros artísticos, como son los relieves, bustos, grupos escultóricos y los toros, que eran su otra gran pasión. Su obra evolucionó desde la temática romántica y costumbrista, en su primera etapa profana, hasta ser unos de los más brillantes exponentes de la escultura religiosa neobarroca del siglo XX.

Al poco tiempo de abrir su taller, decide monta una academia de escultura, la primera que se creó, en un inmueble junto a la Basílica Menor del Gran Poder. Tuvo que cerrar esta empresa, al año y poco de abrirla, debido a los pocos recursos económicos con los que contaba.

Fue en el año de 1922, cuando le llega su primer trabajo para la sevillana Hermandad de la Bofetá, quién le encarga unas imágenes para el paso del misterio de Jesús ante Anás. En la Semana Santa de 1923 salen las figuras en el paso, levantando asombro y gran admiración entre todos los que las veían.

En ese mismo año, 1923, decide instalar su taller en otro punto de la ciudad, dedicándose de pleno a la realización de imágenes procesionales, siendo requerido su trabajo en Sevilla, Andalucía y otras partes de España, así como en ciudades extranjeras, dónde se le encargan todo tipo de figuras.

Está considerado como uno de los más grandes imagineros del siglo XX, sobre todo en su Sevilla natal, al ser de los que más imágenes realiza para su Semana Santa. La mayoría de imágenes que realiza es para restituir al culto imágenes destruidas durante el inicio de la Guerra Civil española, una época aciaga para la imaginería procesional sevillana, cuando la quema y el saqueo de iglesias redujeron a cenizas a los Titulares de numerosas Hermandades.

Algunos de sus discípulos fueron sus propios hijos Manuel y Antonio, además de el portuense José Ovando Merino, Antonio Eslava Rubio, Rafael Barbero Medina y José Pérez Delgado.

A su brillante gubia se deben creaciones tan impresionantes como el misterio de la Presentación al Pueblo, de la Hermandad de San Benito, inspirado en la pintura del Ecce Homo del italiano Antonio Ciseri, o el anteriormente citado, grupo escultórico de Jesús ante Anás, de la Hermandad del Dulce Nombre, de cuya gubia partió también la imagen Dolorosa.

Como anécdota, cabe destacar que solo esculpió una imagen de Cristo Resucitado, en el año de 1945, y que se venera en la ciudad de Villanueva de Córdoba.

Durante su vida le realizaron dos homenajes, por su dedicación a las Hermandades sevillanas. Uno en el año de 1943 y otro en el año de 1961. En el año de 1963 se le concede la Orden de Alfonso X el Sabio y en el año de 1966 rotulan una calle sevillana con su nombre.

La relación de Castillo Lastrucci y El Puerto de Santa María, llegaría en el año de 1943, cuando la Hermandad de la Flagelacion, le encarga una talla de Virgen.

La Hermandad de la Flagelación sacaba, en sus inicios, una Imagen Dolorosa, de la escuela de Astorga del siglo XIX y de autor desconocido, prestada por Doña María Iñigo, de la cual era propietaria la mencionada señora. En la actualidad esta Virgen procesiona en la localidad sevillana de Utrera, y es titular de la Hermandad Obrera de Apostolado y Penitencia del Santísimo Cristo del Perdón y María Santísima de la Amargura, que es conocida popularmente como la Hermandad de los muchachos de Consolación.

Es la imagen de María Santísima de la Amargura portuense, una bella talla de 1,60 metros de altura aproximadamente y en cuya espalda tiene la firma del imaginero.

La imagen fue bendecida el 17 de marzo de 1944, en la parroquia de San Joaquín de la ciudad y procesiona cada Domingo de Ramos bajo paso de palio.

Tumba de Castillo Lastrucci en la parroquia de san Julián de Sevilla.

El día 29 de noviembre de 1967 fallece, de una insuficiencia cardiaca, en Sevilla, Antonio Castillo Lastrucci, uno de los más grandes y más prolíficos imagineros del siglo XX y una figura imprescindible para entender la Semana Santa contemporánea.

Como trabajador dejó más de 450 imágenes salidas de sus manos. Es por ello que, tras su fallecimiento, le fue concedida la Medalla del Mérito al Trabajo.

Sus restos mortales descansan en la parroquia de San Julián de Sevilla, sede canónica de la Hermandad de la Hiniesta, cuyos Titulares salen de su gubia, bajo un mausoleo presidido por un grupo escultórico de la Piedad, y realizado por sí mismo en el año de 1948

Antigua Virgen de la Amargura portuense. En la actualidad procesiona en Utrera.

Para algunos eruditos en la materia, los imagineros actuales siguen ahondando en la misma línea que abrió Castillo Lastrucci, en los años veinte, al romper los modelos decimonónicos y crear escenas de carácter teatral y realistas en los pasos de misterio.

Para estos entendidos, el modelo de dolorosa castiza, que llega hasta nuestros días, y que se inspira en el canon de belleza de mujer andaluza, de piel morena y de ojos grandes y profundos, fue otra de las líneas que abrió Lastrucci. Este canon lo podemos ver perfectamente en la Amargura portuense, así como en las vírgenes del Dulce Nombre y de la Hiniesta de Sevilla, a las que implantó dos modelos, una de dolorosa frontal y otra de cabeza ladeada, que luego repetiría en numerosos encargos, en parte para atender la demanda de su taller, en parte porque así lo pedían las propias Hermandades en los contratos de encargo.

Antonio Castillo Lastrucci ha dejado también otras obras por toda la provincia de Cádiz, entre las que destaco a la Virgen de la Encarnación, para la Hermandad del Santo Crucifijo de Jerez de la Frontera, en 1929, Jesús del Gran Poder, para la Hermandad del Gran Poder de La Línea de la Concepción, en 1940, Nuestro Padre Jesús Nazareno, de Grazalema, en 1942, Cristo de los Afligidos, para la Hermandad de los Estudiantes de San Fernando, en 1943, Ángel, para la Hermandad de la Oración en el Huerto de San Fernando, en 1949, Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas, de Arcos de la Frontera, en 1953, Cristo de la Buena Muerte, para la Hermandad de la Buena Muerte de Jerez de la Frontera, en 1956, Santa Mujer Verónica, para la Hermandad de la Candelaria, de Jerez de la Frontera, en 1957, María Santísima de la Amargura, de Arcos de la Frontera, en 1963, Santísimo Cristo de la Redención, para la Hermandad de la Soledad de San Fernando, en 1964 y la Virgen del Dulce Nombre, para la Hermandad de la Buena Muerte de Jerez de la Frontera, en 1964.

Evolución

Es un mundo, el de las Hermandades, en constante movimiento. Renovarse o morir parece ser el lema de alguna de ellas. Son varias las Hermandades en El Puerto de Santa María las que parece haber cogido este lema para sí mismas y han metamorfoseado de lo primitivo a lo actual, dando un cambio total a sus enseres, principalmente por que, algunas, partían de cero.

Un caso claro de evolución lo tenemos en la Hermandad de la Entrada de Nuestro Señor Jesucristo en Jerusalén y Nuestra Señora de la Entrega.

Aún recuerdo cuando era un niño y la Hermandad hacia su salida procesional en la mañana del Domingo de Ramos, sólo, con el paso del Señor a ruedas.

El cambio hasta hoy es más que evidente, pero hoy quiero poner mis ojos en el paso de la Virgen de la Entrega.

Fue allá por el año de 1984, cuando la imagen de Nuestra Señora de la Entrega procesiona por vez primera, acompañando al Señor. Es esta una obra anomia del siglo XVII, perteneciente a la escuela Florentina y que primitivamente fue una Santa Rosa de Lima, adaptada a su actual iconografía por D. Eduardo Ruiz Gollury.

Esta primera salida la haría sobre unas andas con respiraderos, que son los actuales, de metal plateado de líneas rectas, faldones de color celeste y manto azul marino con toca de sobremanto dorada. Termina el conjunto una corona en metal plateado, que es bien parecida a una perteneciente a la Hermandad de los Afligidos portuense.

Lo que más llamaba la atención es que procesionaba bajo un “techo de palio” azul cielo, bordado en nubes blancas, ya que lo hacía descubierta, sin palio. De esta misma manera procesionó la antigua talla de la Virgen de la Alegría, cada Domingo de Resurrección, hasta que dejó de procesionar.

Así procesionó la Virgen de la Entrega por más de una década, hasta que en el año de 1992, la Virgen estrena un juego de varales, comprados a la vecina Hermandad jerezana del Dulce Nombre, y un palio de malla dorada con flecos de bellotas. Fue el cambio más significativo y que inició la metamorfosis de lo que es hoy en día este paso.

Años más tarde se optó por estrenar un nuevo juego de bambalinas, igualmente de malla dorada, aunque más largas que las anteriores y se le incorporó un juego de 14 capiteles con borlas y flecos de bellotas. También llevaba en la gloria del techo de palio, un óleo con la imagen de la patrona de la parroquia, la Virgen del Carmen. Como dato reseñable, el primer año que procesionaria estas nuevas caídas, lo hicieron sin los flecos que las rematarán un año más tarde en su parte inferior.

Durante el año 2008, la Hermandad llevó a cabo una serie de actos conmemorativos por el XXV aniversario de la primera salida procesional de la Santísima Virgen.

Para ver el siguiente cambio significativo, nos tenemos que ir a la década de los 2000, cuando la Hermandad decide cambiar los anteriores varales, por unos de más calidad, cincelados en metal plateado, así como adquirir una candelería (aunque posteriormente se volvió a utilizar una gradilla para la candelería).

El jueves 12 de enero de 2012, el Cabildo de Hermanos aprueba, por unanimidad, tres proyectos entre los que se encuentran la restauración de la imagen de Nuestra Señora de la Entrega y la recuperación del proyecto del nuevo palio.

Algún año más tarde se estrena una bambalina frontal en color blanco y bordada en tisú dorado e hilos de seda, manteniendo para los laterales las bambalinas de malla dorada.

De este modo procesionó varios años, hasta que la Junta de Gobierno decidió, brillantemente para mí parecer, encargar el nuevo techo de palio, en terciopelo blanco y bordado en tisú de oro, sedas de colores y malla, al bordador jerezano D. Fernando Calderón, quién lo dotó de los materiales necesarios y mantuvo en la Gloria del mismo el óleo de la Virgen del Carmen.

El siguiente paso destacable lo tenemos en la Semana Santa del año de 2016, cuando se dota al conjunto de nuevas bambalinas, de idénticos materiales que el techo de palio y rematadas en su parte inferior por flecos de bellotas, que cargan al conjunto de la originalidad y elegancia digna de la Virgen.

 

Cuenta la Virgen con varios mantos de salida, casi todos de tono blanco con telas brocadas alguno y con bordados con motivos florales otro. Para finalizar el conjunto, la Hermandad decidió realizar unos elegantes faldones en tela de damasco blanca.

Han pasado 35 años desde la primera salida de Nuestra Señora de la Entrega, habiendo experimentado una serie de cambios, perfectamente reconocibles. Una Hermandad llamada a abrir, entre palmas y cirios celestes, los cortejos procesionales de El Puerto de Santa María.

Opinión: Etiquetas

Hace unos días leí, en las redes sociales de un amigo, una reflexión que me hizo pensar: “Lo de utilizar a las imágenes para hacer campaña electoral y que las Cofradías se decanten por determinados partidos políticos es innecesario”.

Reconozco que, desde siempre, lo he pensado y, viendo la que se nos viene encima con una campaña electoral en plena Semana Santa, mucho me temo que asistiremos a ese circo que se monta en todas las campañas electorales, pero con toques de llamador, “reconocimientos” a amigos políticos o políticos amigos y una exagerada exposición de algunos políticos, con el único afán de hacerse notar. Todo ello regado con un sinfín de promesas que, sabiendo de lo imposible de cumplir con lo prometido y no habiéndose preocupado por este colectivo en ningún momento, vienen ahora, como se dice literalmente, a hacerse la foto. Y se irá a su casa creyendo que tiene un puñado de votos más para su causa, sin saber que el mundo cofrade, es mucho más complejo de lo que parece, con respecto a la política y que hay una malgama de ideales políticos dentro de cada Hermandad.

El mundo cofrade está lleno de personas y, como tales, cada uno es de su padre y de su madre. Cada uno tiene gustos más clásicos en cuanto a la música, la forma de vestir a las imágenes, la manera de poner las flores o de llevar un paso. Con la política pasa igual, cada uno tiene, o debiera de tener, un sentimiento político según lo vivido, sin que te etiqueten de esto o aquello, pertenezcas o no a una Hermandad.

A lo largo de mi vida he conocido a mucha gente, mujeres y hombres, cada uno con sus inquietudes, con su manera de ver la vida en general y con diferentes maneras de vivir su fe. Personas que, para sorpresa de muchos y alegría de otros, no profesan el mismo sentimiento político que “debieran”, ya que saben diferenciar perfectamente sus simpatías políticas de su fe.

De igual manera he conocido a muchos políticos que, debido a sus ideales políticos, bien podrían estar más o menos alejados de este mundo, pero que a pesar de lo, en principio, alejados ideales políticos que tienen, viven la Semana Santa de una manera sorprendentemente cercana.

Siempre he pensado que los sentimientos religiosos y los políticos, deben ir en paralelo, fluyendo de manera distinta, cada uno a su ritmo, por su camino, por lo que me refería anteriormente: Dentro de una Hermandad hay sentimientos políticos de todos los colores, gracias a Dios, y, para no caer en errores, sería bueno evitar los posicionamientos políticos de la Hermandad, como Corporación, aunque, a título personal, cada cual haga lo que quiera.

Es fácil etiquetar al mundo cofrade con ciertos partidos políticos. Bien es cierto también que, el que crea que por pertenecer a una Hermandad ya eres de un color politico, se equivocará seguro ya que generalizar es equivocarse.

Sería un buen momento para que las Hermandades, o sus dirigentes, reflexionen y no se dejen llevar por el calentón electoral del momento, o por querer hacer el “favorcito” al amigo político o político amigo y eviten imágenes que puedan señalar a sus Hermandades, de las que ahora mismo son dirigentes, pero ellos pasarán y sus Corporaciones quedarán aquí.

Por todo ello termino como empecé este artículo diciendo que lo de utilizar a las imágenes para hacer campaña electoral, y que algunas Cofradías se presten a ello, es totalmente innecesario.

Paz y bien.

El portuense Juan Miguel Sánchez y la Coronación Canónica de la Virgen de los Ángeles de Sevilla.

Seis meses ha durado la intervención de la corona de Nuestra Señora de los Ángeles, de la Hermandad de Los Negritos de Sevilla. Seis meses en los que el joyero cordobés, Miguel Ángel Cerezo, le ha devuelto el explendor a una originalísima pieza que diseñara, brillantemente, el portuense Juan Miguel Sánchez Fernández y con la que el próximo 18 de mayo será coronada la Dolorosa de la calle Recaredo.

Fue labrada está pieza por Manuel Román Seco en el año de 1970 y se ejecutó dentro del programa de reforma del paso de palio de la Virgen de los Ángeles, que se había iniciado en la década de los años 60, y que fue realizada bajo los originales diseños del pintor portuense, a quien también se debe el boceto del manto (1961) y el techo de palio y las bambalinas (1962-1964), bordado el conjunto por las monjas Trinitarias de Sevilla y recientemente restaurado por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), entre los años 2017 y 2018.

Estado actual de la corona de la Virgen de los Ángeles, tras su restauración

Juan Miguel Sánchez Fernández fue un pintor español que nació en El Puerto de Santa María (Cádiz) en el año de 1900.

Desde bien pequeño se interesó por la pintura, tanto es así que, con tan solo 8 años, recibió sus primeras clases en la Escuela de Bellas Artes de Santa Cecilia de su localidad natal.

Con 17 años se trasladó a la ciudad de Sevilla (dónde se hizo Hermando de los Negritos), para continuar con sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios, bajo la dirección de diferentes profesores como son Virgilio Mattoni, Gonzalo Bilbao y Manuel González Santos, quien le impartió clases de Historia del Arte. El pintor gibraltareño Gustavo Bacarisas se convirtió en uno de sus maestros, asistiendo a lecciones nocturnas en el Ateneo de Sevilla.

Los inicios del pintor portuense, en el mundo del arte, fueron algo difíciles. Trabajó durante algún tiempo en un taller de cerámicas y se instaló en el barrio de Triana. Se interesó por el mundo del cartel, sin abandonar el mundo de la pintura, donde obtuvo algunos éxitos importantes.

Su carrera se consolidó después de la Guerra Civil y ya en el año de 1939 realizó su primera exposición individual, en San Sebastián. En el año de 1943 obtuvo la Cátedra de Procedimientos y Técnicas de la Pintura, en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla. Participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes del año de 1945, donde obtuvo la segunda medalla por el retrato del médico don Juan Andréu. Tres años después, obtuvo la primera medalla por su obra “La lección de los Seises”. Se le nombró académico de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla.

Fue un artista polifacético que cultivó múltiples géneros: El cartel, como ya he comentado anteriormente, entre los que destaca el de Semana Santa y Feria y el de las Fiestas Primaverales de Sevilla del año 1944, que se encuentra en el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla. También se dedicó a la pintura mural, de la que dejó numerosos ejemplos en edificios religiosos y civiles, como la decoración para la iglesia de la Barriada de la Electromecánica en Córdoba, con escenas de la vida de Cristo y de la Virgen, 8 frescos que decoran el vestíbulo de la Estación de Autobuses del Prado de San Sebastián de Sevilla, con escenas relacionadas con el costumbrismo andaluz del siglo XIX y un fesco, donado a la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, con la representación de su titular.

También se dedicó a pintar al óleo, tanto con temática costumbrista, como con escenas de género, retratos, paisajes y bodegones entre los que destacan “La Novia” del Museo de Bellas Artes de Huelva, el Retrato de su esposa, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla y la anteriormente citada “Lección de los Seises” también en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Manto y palio de Nuestra Señora de los Ángeles, diseñados por el portuense Juan Miguel Sánchez.

Como había dicho anteriormente, Juan Miguel Sánchez, fue el encargado de diseñar el palio, el manto y la corona de la Virgen de los Ángeles, pieza esta última que ha sido sometida a un importa proceso de restauración, para la coronación de la Dolorosa del Jueves Santo.

Esta restauración ha sido laboriosa, significando para su restaurador uno de los grandes retos, al devolver a la pieza la simetría en su diseño, sustituir las 1.184 piedras, unificar el dorado y el plateado y corregir los defectos que el uso había provocado en la misma. La sustitución de todas las piedras ha sido posible gracias a la donación de un grupo de Hermanos.

Como curiosidad, hay que destacar que los brillantes, que ahora pespuntean la corona, proceden de la ciudad belga de Amberes, no así las circonitas que han sido importadas desde Alemania.

Uno de los mayores retos de esta restauración ha sido encontrar un bloque de turquesa lo suficientemente grande, para garantizar la misma tonalidad para cada una de las piedras que hacen de esta presea una joya única dentro de las coronas de la Semana Santa de Sevilla y de Andalucía. La piedra turquesa aporta la tonalidad azul a la original pedrería de la corona. Finalmente, y tras muchas gestiones, las turquesas de la corona han sido importadas desde la India.

Cabe destacar que poco después de su jubilación, ocurrida en 1970, la salud de Juan Miguel Sánchez empeoró, falleciendo en Sevilla en el año de 1973, seguro que sin imaginar que el diseño de este palio, décadas después, seguiría sorprendiendo a quienes lo ven por vez primera y que seguiría siendo visto como uno de los pasos de palio más originales y admirados de la Semana Santa de dentro y fuera de Sevilla.

El Puerto abre la Carrera Oficial al Viernes de Dolores

El Consejo Local de Hermandades y Cofradías de El Puerto de Santa María, junto a las Asociaciones Parroquiales de la ciudad, se reunieron hace unas semanas en la sede del Consejo Local, en la calle Postigo, llegaron a un acuerdo y con el permiso del Obispado de Asidonia-Jerez, de abrir, en El Puerto de Santa María, la Carrera Oficial a la tarde del Viernes de Dolores.

De esta manera, será la primera vez en la historia que pasen por la Carrera Oficial portuense la Asociación Parroquial del Prendimiento y el Apostolado de la Oración.

Horarios e Itinerarios del Traslado y Viacrucis de Afligidos

La Real, Sacramental y Franciscana Hermandad y cofradía de nazarenos de Ntro. Padre Jesús de los Afligidos, María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos y San Francisco de Asís, celebrará el próximo sábado 6 de abril del presente, un traslado y Vía Crucis extraordinarios.

Los horarios e itinerarios serán los siguientes:

Horario e itinerario del traslado al convento de las Reverenda Madres Franciscanas:

Salida desde la capilla de Jesús de los Afligidos a las 18:15 horas, Avenida Micaela Aramburu de Mora, Palacios, Jesús de Los Milagros, Alquiladores, Misericordia, Santo Domingo, Pedro Muñoz Seca y Convento de las Reverenda Madres Concepcionistas. 

Horario e itinerario del Viaje Crucis con la Imagen de Jesús de los Afligidos:

Salida, a las 20:00 horas, del convento de las Reverenda Madres Concepcionistas, Pedro Muñoz Seca, Jesús Nazareno, Fernán Caballero, Plaza del Polvorista, Sol, La Palma, Conde de Osborne, Cañas, Plaza Alfonso X “El Sabio”, Jesús de Los Milagros, Palacios, Avenida Micaela Aramburu de Mora y capilla de Jesús de los Afligidos.

100 años de “Amarguras”

Hace algunos días, el considerado por muchos Himno oficioso, que no oficial, de la Semana Santa, y que se toca en el pregón de la Semana Santa de Sevilla cada Domingo de Pasión, cumplía años. Cien años desde que su compositor, Font de Anta, compuso en 1919 la marcha Amarguras.

Cien años en los que sabemos que tras los acordes de esta marcha, dedicada a la dolorosa sevillana de la parroquia de san Juan de la Palma, está descrito a conciencia el pasaje de la calle de la Amargura, el camino al Gólgota que Jesús Nazareno hizo para llegar a la cruz.

La saga de músicos nació con José Font y Marimont, abuelo de Manuel y José Font de Anta, militar destinado al regimiento de Soria 9 y que fue el primer músico que compuso una marcha específicamente para la Semana Santa de Sevilla: La Quinta Angustia. También compuso la marcha La Carretería, cuya partitura está en paradero desconocido. 

Partitura original de la marcha "Amarguras", firmada por Manuel Font de Anta

Partitura original de la marcha “Amarguras”, firmada por Manuel Font de Anta

La siguiente generación vino con su hijo Manuel Font Fernández, músico militar y brillante instrumentador que, en el Hospicio de san Fernando, creó el germen de la actual Banda Municipal de Sevilla.

La tercera, y última, generación llegó con los hermanos Manuel y José Font de Anta. El primero cursaría estudios de piano en París, donde conoció a los más reputados artistas, entre ellos a Manuel de Falla. El segundo, estudió violín en Bruselas, donde obtuvo el primer premio de su promoción.

Parece ser que fue José, y no Manuel, quien compuso la marcha en cuestión, tras un fatídico suceso personal en el que fallecieron su mujer y un hijo de ambos, en un bombardeo en Bruselas, en el año 1919.

Aquel suceso terrible marcó para siempre la vida y el carácter de José, quién viviría su música sin el ánimo de destacar. Tras este suceso, se trasladó a Madrid a vivir con su hermano Manuel, del que ya la prensa se hacía eco, resaltando por ser un famoso cupletista.

Al parecer, la creación de la marcha “Amarguras” que no “Amargura”, fue un encargo del padre, Manuel Font Fernández, al que desde la Hermandad de san Juan de la Palma le enviaron cuatro fotografías de la Virgen y una carta en la que le pedía, a Manuel Font de Anta, una marcha dedicada a la Dolorosa del Domingo de Ramos. Desde su pequeño cuarto de Madrid, y según cuenta el hijo de José Font de Anta, José Ignacio Font Cabrera, José le dio forma de marcha fúnebre a un poema. También los hay que dicen que fueron ambos hermanos los encargados de darle ritmo a la composición centenaria.

Bien es verdad que entre los papeles que conserva la Hermandad de la Amargura está una carta remitida por Manuel Font de Anta, el 28 de setiembre de 1920, agradeciendo a la corporación de san Juan de la Palma el regalo recibido por la composición de la marcha, una petaca con el busto de la dolorosa grabado.

En la parte izquierda de la partitura, que conserva la Hermandad de la Amargura, aparece el siguiente poema, que sirve de guión de la marcha:

“En la calle de la Amargura.

Óyense los rumores del cortejo que conduce al Redentor; Los primeros compases, que constituyen el tema fundamental de la obra describen la omnipotencia de Cristo.

Escúchanse las trompetas anunciadoras de la comitiva que se aproxima.

Continua el poema con el desarrollo el tema inicial.

Constituye el segundo motivo una frase de apacible dulzura, inspirada en las consoladoras palabras de San Juan a la Virgen.

Dicha frase es interrumpida por los apóstrofes e imprecaciones lanzadas por las turbas al Redentor.

Esta segunda frase llega a su más alto grado de sonoridad.

Seguidamente comienza el tercer motivo en forma de Coral, en “pianísimo”, evocador de los rezos de los creyentes y es interrumpido varias veces por las trompetas romanas.

Continua el Coral en “fortísimo”. Alejase el cortejo dejándose escuchar el nuevo tema base de la obra… el cortejo ha desaparecido.

Oyense los comienzos de una saeta interrumpida por las campanas, saeta que queda sin terminar, como invitando al pueblo para que la continue.

Seguidamente termina el poema con la frase en “fortissimo”, fundamento del mismo”.

También firma Manuel Font la marcha “Soleá Dame la Mano”, en el año de 1918, e instrumentada por su padre, Manuel Font Fernández, inspirada en la Esperanza de Triana, ya que describe el paso de la Cofradía por la antigua cárcel, y dedicada a los presos de la calle Pastor y Landero, y que así consta en el guión de la marcha: “A los desgraciados presos de la cárcel de Sevilla que, al cantarle saetas a la Virgen en Semana Santa, me hicieron concebir esta obra”.

Esta marcha está inspirada en una saeta que cantó un preso de la cárcel a la Esperanza de Triana en la mañana de un Viernes Santo, la saeta decía así: “Soleá dame la mano a la reja de la carse, que tengo muchos hermanos huérfanos de pare y mare”.

Manuel Font de Anta murió fusilado, con el inicio de la Guerra Civil, en una tapia de lo que hoy es el estadio Santiago Bernabéu y enterrado en una fosa común, en el año 1936. Al parecer, posteriormente, sus restos fueron rescatados, dándole cristiana sepultura.

Foto del paso de palio de María Santísima de la Amargura en el año 1919, año de la composición de la marcha "Amarguras"

Foto del paso de palio de María Santísima de la Amargura en el año 1919, año de la composición de la marcha “Amarguras”

El Domingo de Ramos de 1988, como cada año, José Font de Anta fue a ver a la Virgen, ya en silla de ruedas, junto a su hijo. Por la calle Tetuán, coincidieron con el cofrade Manuel Caballero, que era muy amigo de José, y uno de los pocos que conoció la historia de la composición de la marcha. Caballero quedó impresionado por la mala salud del compositor e informó al Fiscal del paso de palio que parase la Virgen, si podía ser, a la altura de José y su hijo, ya que pensaba que esa sería la última vez que vería a “su” Virgen. Cuál sería su sorpresa que, al llegar el palio a donde se encontraba el músico, empezó a girar a los sones de “Amarguras”, arriándose frente a un Font de Anta emocionado. Esa fue la última vez que Virgen y compositor cruzaron sus miradas, ya que meses más tarde falleció.

Sea quien sea su autor, lo que sí está claro es que esta composición ha calado en el sentimiento más profundo de los sevillanos, que comienzan la Semana Santa, en san Juan de la Palma, y la terminan en santa Marina al son de esta composición que hace cien años fuera compuesta por un Font de Anta.

La Virgen María vestida de hebrea, símbolo de la Cuaresma

Todo lo que rodea a la Semana Santa se caracteriza por estar lleno de detalles que, ante los ojos de algunos, pueden pasar desapercibidos. Detalles que pueden ser insignificantes y que sin embargo tienen numerosas horas de trabajo. Suele este mundo estar cargado de tradiciones y costumbres, heredadas de nuestros antepasados cofrades y que las Hermandades, año tras año, nos recuerdan.

Cada Cuaresma está llena de detalles, tradiciones y costumbres, que se repiten casi sin darnos cuenta. Han sido heredadas tiempo atrás y las Hermandades cumplen con ellas.

Con la llegada de una nueva Cuaresma, se repite uno de los ritos más tradicionales de este tiempo de preparación. En el interior de cada iglesia o capilla, las imágenes de la Virgen se suelen vestir con un atuendo especial, singular y diferente alejado de los ropajes de “diario”, una vestimenta esta propia de este tiempo, que indica que un nuevo ciclo comienza. Estamos acostumbrados a ver a las Vírgenes ataviadas con sus mejores galas durante la Semana Santa y fechas especiales, para engrandecer la Imagen de la Virgen en todo su esplendor.

María se muestra más cercana a los devotos, sin joyas, sin lujos, sin coronas, sin bordados, sin ningún elemento ostentoso, para visualizarla de la misma forma en la que Jesucristo lo hizo antes de morir en la cruz.

La imagen se muestra desnuda de elementos ostentosos, para ser visible de la manera más simple, más discreta y sencilla. El inicio de la Cuaresma y la cercanía de la Semana Santa, se anuncia con el olor a azahar y torrijas en las calles, y con María vestida de hebrea en los templos.

La antigua Virgen de la Hiniesta, vestida de hebrea por Juan Manuel Rodríguez Ojeda. La fotografía fue tomada por Rafael Pavón Fernández y se encontraba en el taller del insigne artista. Archivo Histórico Hermandad de la Hiniesta

Para hablar sobre el origen de esta manera de vestir a nuestras vírgenes, nos tenemos que remontar a la Sevilla de principios del siglo XX. Su ideólogo fue don Juan Manuel Rodríguez Ojeda, bordador y diseñador sevillano, cuyas obras revolucionó el mundo cofrade de principios de siglo XX. Ojeda innovó y renovó, en gran parte, el estilo de las Cofradías de la capital andaluza y su modelo se fue extendiendo por toda Andalucía y gran parte de España. Juan Manuel Rodríguez Ojeda atavió por vez primera de hebrea a la titular Dolorosa de la Hermandad de la Hiniesta de Sevilla de la que, en 1905, fue nombrado Teniente de Hermano Mayor. Se encargó de confeccionar el manto y el palio, así como también el arreglo de sus imágenes titulares.

La imagen de María Santísima de la Hiniesta Dolorosa, se presentó en Cuaresma despojada de todos sus atributos de reina y vestida mediante pliegos de papel, con un sencillo manto de raso, una sencilla saya, ceñida a la cintura con un fajín, el rostro enmarcado por un velo plisado y tocada con aro de estrellas como único atributo de santidad. Con el paso del tiempo, su atuendo fue perfeccionándose con mucho más artificio y otorgándole mayor personalidad y originalidad.

La Sevilla de la época era una ciudad muy religiosa en lo espiritual y en lo social, donde la liturgia traspasaba los muros de los templos, y marcaba la vida cotidiana de los ciudadanos, implantando usos y costumbres que afectaban al ocio, al vestuario e incluso a la propia gastronomía. En este sentido era la Cuaresma una de las épocas más importantes, un periodo de oración y preparación. De esta forma, la sobriedad y el gusto por lo escaso inundaba las celebraciones religiosas y la decoración de los templos, donde se suprimían flores, se silenciaba la música y se ocultaban los ornamentos más lujosos, no como señal de tristeza, sino como signo de disposición.

El trabajo de Juan Manuel Rodríguez Ojeda hacía evidente que poseía un profundo conocimiento de los protocolos de la liturgia y de su lenguaje simbólico. Se sabe que durante sus inicios, como bordador en el taller de las hermanas Antúnez, fue instruido en iconografía sagrada, poseía amistad con personalidades muy cultivadas dentro de la jerarquía eclesiástica sevillana y la producción de ornamentos litúrgicos era una de las principales especialidades de su taller.

El artista vistió a la Virgen con total austeridad, acorde a los principios cuaresmales. Ya no la mostraba como Reina de los Mártires en su condición de Madre Dolorosa, sino que la presentaba en toda su dimensión humana y humilde, cumpliendo de este modo la proposición de la sagrada liturgia cuaresmal, que ve a María como modelo de discípulo amado, que escucha y sigue a Cristo hacia el monte Calvario.

Esta indumentaria, la de hebrea, contaba con precedentes en los siglos XVIII y XIX, aunque la redefinición del prototipo de hebrea, por parte de Rodríguez Ojeda, se constituye como una creación genuina del artista. La vestimenta de hebrea no sólo fue un recurso estético, sino que fue tomada como instrumento para recalcar la función ejemplarizante de la Virgen María que, representada en su humana condición de discípula y seguidora del mensaje de Cristo, la mostraba como el ideal de participación litúrgica de la Iglesia en Cuaresma.

La idea de vestir de hebrea a la Virgen María, fue acogida por otras Hermandades, ya que, a juzgar por la prensa de la época, no fueron pocas las dolorosas que, durante los años veinte, se presentaban en Cuaresma vestidas de hebrea (apelativo que ya era recogido en las crónicas de Muñoz San Román para designar a este atuendo).

Ya en la década de los años 50, se generalizó el vestir a la Virgen de hebrea y, en la actualidad, trasciende como una de las señales estéticas de la llegada de una nueva Cuaresma.

Existen algunas Hermandades (como la de la Estrella de Triana) que visten a sus Dolorosas de hebreas durante el tiempo de la Navidad, para que se vea la sensillez con la que dio a luz al Salvador, aunque en vez de usar el típico aro de estrellas, rematan la vestimenta con una diadema de metal.

La vestimenta de hebrea, pese a que puede ofrecer distintas variaciones de colores o tejidos, suele presentar normalmente un manto azul en raso, que puede ser en tonos más claros, dando así un poco de más alegría, o en tonos oscuros, lo que da recogimiento. También, últimamente, se está utilizando el terciopelo en diferentes colores, ya que es un tejido de más calidad y mayor elegancia. Es característico que el forro del manto sea de color blanco, por lo que al colocarlo, el doblez destaque como una franja blanca sobre la cabeza y los hombros de la Virgen. En cuanto al color de la saya, casi siempre se usa el rojo, y al igual que el manto, se emplea en tonos claros u oscuros dependiendo de la seriedad y carácter de la Hermandad.

Para colocar el tocado de hebrea, Rodríguez Ojeda pensó que las imágenes tenían que ir lo más sencillas posibles, ya que lo que la vestimenta quiere representar es a una Virgen María humilde y sencilla, como una mujer hebrea. Para ello, los tocados de hebrea, son siempre de telas lisas y sin adornos, como el tul o el raso blanco o crudo, el cual se puede poner de forma aireada, dejando ver el pelo y las orejas de la imagen, o más recogido, ajustándose a la cara. Raras veces se usan encajes o mantillas ricas en dbujo y elaboración, ya que, se debe ataviar a la imagen de la forma más sencilla y discreta posible. También se puede utilizar parte de la tela del fajín, para hacer una composición más original como es el caso, entre otras, de la Esperanza de Triana. Parece ser que Rodríguez Ojeda hizo pruebas para el rostrillo con un papel de seda, como el que utilizaba para el diseño de sus bordados.

Lo más característico, en la ropa de hebrea, es el cinturón o fajín que la imagen luce en su cintura. Para ello, Rodríguez Ojeda, buscó una tela llamativa, a rayas de colores, que combinaba perfectamente con el manto azul y la saya de color rojo, y que ha perdurado hoy día en el tiempo, ya que actualmente son muchos y muy vistosos los fajines de colores que las Vírgenes suelen lucir durante la vestimenta de hebrea. Por último, la imagen lleva sobre sus sienes una diadema de metal con doce estrellas. El conjunto recuerda a la Inmaculada Concepción de la Virgen, no sólo por las doce estrellas, sino también por el colorido, ya que el rojo jacinto y el azul cobalto eran los colores inmaculistas originales.

Pese a que muchos creen que la ropa de hebrea se usa para representar la vestimenta de la época de María, así como su humildad, la verdad sobre su creación es que, Juan Manuel Rodríguez Ojeda, creó esta nueva forma de vestir a las Vírgenes, debido a la escasez de ajuar con el que contaba la Santísima Virgen de la Hiniesta en esa época.

Intento de poner orden en las Salidas Extraordinarias

Define la RAE la palabra “Extraordinario” como: Fuera del orden o regla natural o común.

En en ámbito cofrade, esta palabra ha perdido un poco el sentido como tal, ya que el exceso de procesiones “extraordinarias”, por diferentes motivos, hace que lo extraordinario se haya vuelto ordinario.

Lo de las salidas “extraordinarias” no es una situación exclusiva de algunas ciudades, ni siquiera de alguna provincia o Diócesis Es continuo el anuncio de salidas “extraordinarias” en, prácticamente, toda la geografía andaluza. Tal es así que, los Obispos del sur, están estudiando la posibilidad de unificar algún tipo de criterio, en forma de norma, que regule este tipo de cultos externos en toda la comunidad autónoma.

Ya el pasado miércoles se sentaron las bases en una primera reunión, dónde los Delegados Episcopales de las Diócesis andaluzas, mantuvieron un encuentro en la ciudad de Antequera, con el objetivo de conocer qué ocurre en la actualidad en cada una de las Diócesis, qué situación se viene generando y qué regulación o límites está imponiendo cada una.

En este respecto el Obispado de Asidonia-Jerez emitió, en el año 2013, un Decreto, por el que regulaba las salidas extraordinarias, «ante la proliferación que hemos tenido en este último año», según indicó en el escrito. De este Decreto puede extraerse la obligatoriedad de incluir una acción asistencial con motivo de la efeméride a celebrar.

De esta forma, se establece en dicho Decreto una serie de criterios por los que se regirán las salidas extraordinarias que se soliciten en esa Dócesis.

En primer lugar, «sólo podrán solicitar una salida extraordinaria por el aniversario de creación de la hermandad, comenzando por los 25 años y siguiendo por lo aniversarios múltiplos de 25».

El segundo punto de esta nueva normativa señala que «para solicitar una salida extraordinaria hace falta que el Cabildo General de Hermanos apruebe previamente un programa de actividades y el presupuesto de dicha salida. Deberá incluirse alguna de carácter caritativo y social que suponga una implicación de la Hermandad con los más desfavorecidos».

Asimismo, monseñor don José Mazuelos indicó que se debe incluir una «preparación catequética» de la salida, indicando los objetivos pastorales que se deseen obtener.

Con esto el Obispo pretende que las salidas extraordinarias «sean también una ocasión de evangelización para los propios Hermanos». También obliga a las Hermandades que lo soliciten a estar «al día» en sus inventarios y cuentas.

También la Diócesis de Cádiz era noticia en fechas pasadas al no autorizar la salida extraordinaria de la Virgen de los Dolores, de la popular Hermandad del Nazareno y anunciar, a raíz de conocerse esto, que en adelante no dará permiso para las salidas extraordinarias, con motivo de aniversarios de la bendición de Imágenes.

La Diócesis de Málaga, por su parte, también fue noticia recientemente por publicar una Normativa al respecto.

No solo de las salidas extraordinarias se habló en este encuentro. También las coronaciones canónicas de Imágenes de la Virgen, y la creación de nuevas Hermandades, han copado la agenda de los Delegados Episcopales de Hermandades y Cofradías.

Es esta una reunión de trabajo que ha sido propiciada por los Obispos de las diez Diócesis andaluzas (las ocho de las capitales de provincia además de las de Asidonia-Jerez y Guadix), que están planteando la posibilidad de unificar algún tipo de criterio y de regulación de estas cuestiones.

Verdad es que hay algunas Diócesis, como la de Asidonia-Jerez, que ya tienen algunos aspectos regulados, aunque puntualmente sí se ha concedido permiso para algún acto extraordinario externo.

Los Delegados Episcopales remitirán el próximo mes de marzo un informe a los Obispos del sur para que, en base a dicho informe, sean los máximos responsables de las Diócesis los que tomen las decisiones que consideren más oportuna en relación a este tema.