Grandes devociones: Nuestra Señora de los Reyes Coronada, patrona de Sevilla

Nuestra Señora de los Reyes coronada es una imagen, sedente, de tamaño natural, atribuida a la escuela francesa y de autor anónimo y fechada en la primera mitad del siglo XIII. Sus facciones son de estilo gótico y está realizada en madera de alerce. Es de las llamadas de candelero, por lo que solo tiene talladas las manos, cabeza y pies. El pelo de la imagen es de hilo de oro trenzado y su cuerpo está recubierto de pergamino, con una policromía de gran realismo en manos y cara. Porta una imagen del Niño Jesús, también del siglo XIII, de unos 60 centímetros de altura, de idéntico parecido con la Virgen.

La historia de la Virgen de los Reyes cabalga entre la realidad y la leyenda. Unos cuentan que fue creada por ángeles del cielo, otros que fue donada al Rey Fernando III de Castilla por el Rey Luis IX de Francia, de ahí que se la conozca como Virgen “Fernandina”. También se dice que el monarca la vio en sus sueños y mandó hacer una talla idéntica y que la acompañó en la reconquista. En este sueño, el Rey, vio a la Virgen sentada con su hijo en brazos y le dijo: “Fernando, por tu gran piedad, yo te prometo que habrás de conquistar Sevilla”. El Rey dejó escrito en su testamento su deseo de ser enterrado a los pies de la Santísima Virgen y, a día de hoy, reposa el monarca junto a Ella. Otra versión es que encontró a la imagen y por esa razón, la acompañó en la reconquista. Lo que si parece más certero es que llegó a la catedral por mediación de Alfonso X el Sabio.

Primer plano de la Virgen de los Reyes y el Niño Jesus

El 4 de diciembre del año 1904, se convirtió en la primera Virgen en ser coronada canónicamente de Andalucía. El acto tuvo lugar en la catedral sevillana por el arzobispo de Toledo y primado de España, el cardenal Ciriaco María Sancha, siendo la única Virgen sevillana que no ha sido coronada por un cardenal o arzobispo de Sevilla ni tuvo madrinas ni padrinos para este acto. Lució la imagen un manto, de tisú celeste con bordados en plata, que fue donado por la condesa de Casa Galindo para estrenarlo, en el triduo preparatorio de la coronación, los días 1, 2 y 3 de diciembre.

En el año 1939 se le concedieron honores de capitán general, portando fajín, y años más tarde, el 15 de agosto de 1946, se la reconoció como patrona general de Sevilla. El Papa Pío XII proclamó este día, por el breve pontificio Quam Fervida, patrona general y principal de Sevilla y su archidiócesis. El día 24 de noviembre de ese año, realizó una procesión al Consistorio sevillano, para dar a conocer la proclamación de su patronazgo general sobre la ciudad. Procesionaron con Ella, en sus pasos, la Virgen del Pilar, la Amargura, la Virgen del Valle, Nuestra Señora de Todos los Santos, la Virgen del Amparo y la Virgen de la Esperanza Macarena.

La Sagrada Congregación de Ritos, instituyó la festividad litúrgica de Nuestra Señora de los Reyes, para el día 7 de agosto con rito doble de primera clase y octava común el 25 de junio del año 1947.

Como hemos visto anteriormente, en su coronación canonica, la patrona sevillana, ha sido la primera en muchas cosas, entre ellas, en el año 1958, se le impone la Medalla de Oro de la ciudad de Sevilla, siendo la primera imagen en ostentarla.

En su procesión anual, en su corto recorrido por los alrededores de la Seo hispalense, la Virgen realiza en las esquinas de la misma unos giros completos llamados “posas”, y que consisten en que el paso es vuelto hacia la presidencia eclesiástica, que va detrás, y detenido, tras lo cual se inciensa a la Virgen y se rezan las preces correspondientes a la hora tercia del breviario, que es la que corresponde con la procesión.

En el año 2004, coincidiendo con el centenario de su coronación canonica, salió en procesión extraordinaria, en la que llevaba el mismo manto con el que se coronó cien años atrás.

Fue en el año 2006 cuando la procesión tuvo que cambiar su traficional itinerario, debido a las obras alrededor de la catedral, que llevó a la Virgen a recorrer el vecino barrio de Santa Cruz, que se adornó para tal ocasión. Lucía ese año la Virgen el manto, donado por la duquesa de Montpensier, bordado en oro sobre terciopelo rojo. Sevilla respondió a tan histórica procesión de manera multitudinaria.

En el año 2013, con motivo del Año de la Fe, presidió de forma extraordinaria el 27 de abril, el Pregón de las Glorias de María en el altar del Jubileo de la catedral. Ese mismo año, el sábado 11 de mayo, salió en procesión extraordinaria, ataviada con el manto de la coronación, a la misma hora que lo hace cada 15 de agosto, las ocho de la mañana, en Rosario de la Aurora. Cada misterio fue ofrecido por los frutos del Año de la Fe y otras intenciones.

El ajuar que posee la Virgen de los Reyes es de gran valor económico, artístico y sentimental. Entre estos objetos se sabe que la patrona sevillana posee tres coronas, siendo las más valiosa la de la coronación. Una de estas preseas es la denominada de las filigranas, que tiene engarzadas amatistas, esmeraldas y perlas, y que sustituyó a la robada en el año 1873. Es la que suele utilizar durante sus cultos y fue realizada Manuel González Rojas en 1876, siendo la de salida, hasta la coronación canónica de 1904. Otra de las coronas es la que suele lucir, durante todo el año, en su camarín y está fechada a finales del siglo XVIII. La de salida o de la coroncion, es de las piezas más valiosas de todo su ajuar, que sirvió para coronar canónicamente a la Imagen en 1904 y que ejecutó Pedro Vives y Ferrer. Es de estilo bizantino, con aro ornamentado con hileras paralelas de brillantes, con ocho coronas entre piedras y esmeraldas, que significa su reinado sobre los reyes, su canasto es octogonal y en él figuran los cuarteles del escudo de España, silueteado por una vara de rosal con tallos de esmeraldas, abriéndose en la rosa, ocho varas en color con semillas de brillantes y perlas. Todo ello, rematado por cuatro ángeles de oro esmaltado y un frontal que posee una gran perla irregular. Tiene casi 12.000 piedras y un peso de 2.550 gramos.

Algunos de los pecherines que posee la Virgen

Tiene la Virgen, aunque no los suele llevar puestos, varios anillo donados por diferentes cardenales de la Archidiócesis, como el de los cardenales Segura o Bueno Monreal. El Niño Jesús también tiene piezas valiosas, como son los cinco pares de zapatos, que suele llevar a juego con los de la Virgen. También tiene dos palmas: Una de brillantes y oro blanco, que es la que lleva en la procesión y el resto de año otra de diseño más sencillo.

Cabe destacar los distintos pecherines que posee, entre los que destaca uno, realizado a partir de pulseras, broches y monedas de oro, donados por devotos y confeccionado por las camareras de la Virgen. Otra de estas piezas es el pecherín más valioso, que porta cada 15 de agosto, realizado con brillantes y llevando en su centro la medalla de hija adoptiva de la ciudad de la Infanta María Luisa, que se la donó a la Imagen. El llamado pecherín de las turquesas, que está presidido por la medalla de la Guardia Civil, fue donado por una comision del instituto armado y fue elaborado a partir de broches de capas pluviales del siglo XVI.

El denominado pecherín de corales, que originalmente formaban parte de una tiara, es el que suele utilizar para los besamanos y es uno de los más apreciados por los de votos. Fue donado por el Rey Luis Felipe de Francia. El de topacios y Esmeraldas, que suele llevar durante la Novena, es de un valor incalculable. Tiene otro más realizado por amatistas y aguamarinas de gran belleza.

Entre los mantos, tiene cinco de salida: El verde, bordado en oro, siendo una greca de estilo renacentista. Fue donado por la Reina Isabel II en el año de 1853 y fue realizado por las bordadoras de Cámara de la Reina, Margarita y Rosa Gilart Jiménez. El de tisú blanco, donado también por la reina Isabel II en el mismo año que el anterior, y es conocidos como el de los castillos y leones. El manto rojo, de estilo barroco y confeccionado en el siglo XIX, fue donado por la infanta María Luisa Fernanda de Borbón, duquesa de Montpensier. Esta pieza esta bordada en oro y contiene flores. El de la Coronación, que se estrenó en 1904, y fue ejecutado en los talleres de Olmo y donado por la Condesa de Casa Galindo. Este es uno de los de mayores dimensiones que tiene la Virgen y fue diseñado por Herminia Álvarez Udell. El último manto de salida es el denominado manto del Congreso de 1929, que fue estrenado ese mismo año, en la procesión organizada en el Congreso Mariano celebrado en Sevilla. Esta realizado en tisú salmón, bordado en seda y oro por las camareras de la Virgen, las Hermanas de la Cruz. Fue un regalo de la Duquesa de Osuna, que donó los materiales para su confección. En total cuenta con más de noventa mantos, tanto los cinco de salidas, como numerosos para cultos, para diario y besamanos.

Nuestra Señora de los Reyes Coronada en su paso de “tumbilla”

El paso en el que procesiona, cada 15 de agosto, es un paso de palio, llevado por costaleros y denominado “de tumbilla”, que fue realizado por el orfebre Juan Talavera en el año 1914 y es adornado para su salida procesional con miles de varas de nardos.

La Virgen se venera, durante todo el año, en la Capilla Real de la Santa Iglesia Catedral hispalense.

El Corpus de la “nueva normalidad”

Dicen que hay tres jueves que brillan en el año más que el sol, uno de ellos el Corpus, y así fue. Un jueves Eucarístico fresco, pero brillando el rey sol, como reza el dicho popular. Con éstas, se celebraba la festividad del cuerpo y sangre de Cristo, en toda España, en unos templos a medio gas, debido en parte a las normas del Estado de Alarma, que sólo permite el 50% del aforo, en parte, y seamos realistas, a que no hubo procesión por las calles y el bullicio, en algunas ciudades, de años anteriores para verla, no existió.

Con la normativa vigente, que no permite grandes aglomeraciones, si no se puede mantener la distancia de seguridad, y con la petición de la Junta de Andalucía, del 2 de junio, que pedía a los Ayuntamientos no convocar ni organizar fiestas o romerías en los meses de junio, julio y agosto todo, respecto a procesiones en la calle, estaba despachado.

Este ha sido el Corpus de la nueva normalidad. Una normalidad a la que, queramos o no, nos tendremos que ir acostumbrando. Un Corpus de procesiones claustrales, de Eucaristías para quienes verdaderamente han querido participarparticipar, aunque a algunos les mande más el cargo. Un Corpus, por qué no decirlo, especial. Este Corpus Christi pasará a la historia, así como las festividades de los siguientes meses, por el recogimiento interno y la falta de procesión posterior. Tal vez estemos viviendo algo histórico, más allá del no procesionar de pasos, y simplemente esta nueva normalidad venga a enseñarnos que, de esta manera, el culto a los Titulares es más fructífero y más personal.

Verdad es, a pesar del límite de aforos, que la celebración eucarística estuvo cargada en la mayoría de los casos de una solemnidad casi olvidada, donde Jesús Sacramentado se hizo más presente que nunca. ¿Quizás el que después no hubiese procesión, hizo a los asistentes centrarse más en lo verdaderamente importante de este día? ¿Quizás quede demostrado que, algunos, siguen sin tener claro que esto va antes que cualquier procesión? Quizás no ha sido sólo el coronavirus el que ha “vaciado” las iglesias.

Sea como sea, esta nueva normalidad, traerá momentos internos, con la celebración de las venideras festividades que, seguro, servirá para seguir pensando y reflexionando sobre lo que estamos viviendo y darle la importancia que tiene cada cosa sin dramatizar.

¿Qué está pasando?

Es lo que me pregunto al ver la última “restauración” de una obra de arte Sacra. En este caso se trata de la imagen canaria del siglo XIX, la Virgen de los Dolores de Arucas, que ha sido repintada. Esta intervención, de la que no se conoce su autor, ha corrido como la pólvora por las redes sociales y levantado ampollas entre los especialistas.

La Imagen de la Virgen de los Dolores, la obra en cuestión, es de una sola pieza, fechada en el año de 1852 y que realizó el escultor canario Silvestre Bello Artiles (1806-1874), por lo que estamos hablando de una imagen de casi 170 años.

Desde hace mucho, he oído que, cuando se restaura un sobra de arte, se debe hacer sin modificarla, intentando devolverle su estado original, pero sin añadir ni quitar nada. En el capítulo de “restauraciones estrepitosas”, parece que abrió la veda Cecilia Giménez Zuecos que, con el acuerdo del Ayuntamiento, se hizo “famosa” al “restaurar”, en agosto de 2012, el Ecce Homo del pueblo de Borja, aunque a lo largo de la historia han existido muchas “Cecilias” que, sin tener estudios o teniéndolos, han cambiado parcial o totalmente el aspecto de algunas obras de arte.

Ecce Homo del pueblo de Borja

Entre estas imágenes “restauradas” o directamente modificadas, hay de todos los tipos y en casi todo el territorio español, así en el año 2019, se creó una gran polémica en el sevillano pueblo de Lora del Río, cuando Juan José Negrí humanizó las imágenes, del siglo XVIII, de Santa María Egipciana y San José, que se veneran en el altar del Santuario de Setefilla, y que dividió al pueblo.

Un año antes, en el 2018, María Luisa Menéndez, una pintora aficionada de la localidad asturiana de Rañadoiro, “restauró” las tallas de la Virgen María y el Niño, de San Pedro y por último la de Virgen, el Niño Jesús y Santa Ana, todas ellas de finales del siglo XV y XVI, que se conservan en la ermita del pueblo, después de pedir permiso al párroco, para llevarse las piezas y pintarlas en su casa.  

Santa Ana con la Virgen y el Niño “restauradas” por la pintora aficionada María Luisa Menéndez del pueblo de Rañadoiro

Estas imágenes, que son Bien de Interés Cultural, son competencias, en cuanto a su conservación y restauración, de la Dirección General de Patrimonio, que denunciaron que el resultado de la restauración se hizo con colores claros y brillantes, sin respetar los modelos originales.

En el año 2007 tuvo lugar una polémica restauración. En este caso la Hermandad sevillana de Santa Genoveva, restauraba a su imagen Mariana titular. Esta intervenció causó un gran revuelo, ya que la Virgen, que restauró Enrique Gutiérrez Carrasquilla, fue devuelta con la tez más blanca e hizo que Jose Paz Vélez, el imaginero que la realizase en el año de 1956, denunciase a la Hermandad por restaurar a la Virgen sin su consentimiento. El juez terminó desestimando está denuncia, ya que consideraba que el autor no podía impedir la restauración ni exigir que fuese él quien la realizase. Y añadió que la restauración y limpieza puede ser necesaria y debe ser realizada por la Hermandad, a quien pertenece, la cuál incluso está obligada a realizar, sin tener que pedir permiso a su autor. Esta restauración dividió a muchos, ya que a algunos les parecía que está imagen, como otras tantas, estaba mejor antes de la restauración que después de la misma. Como se suele decir, para gusto están los colores.

Nuestra Señora de las Mercedes Coronada

En el año 2006 se realizaba una de las restauraciones más necesarias: La Imagen de Jesús del Gran Poder de Sevilla era retirada del culto durante tres semanas para que, los hermanos Cruz Solís e Isabel Pozas le devolvieran, al Señor de Sevilla, la expresión que el paso del tiempo y la suciedad le habían robado, una intervención

A lo largo de la historia han habido cambios, restauraciones y modificaciones de muchas imágenes, aunque parece que, en los últimos tiempos, está a la orden del día que, algunas imágenes, sean restauradas más por el gusto del restaurador de turno, que siguiendo los criterios originales de las propias tallas.

Primer plano del Señor de Sevilla, Jesús del Gran Poder

Quizás la culpa la tenga el problema económico, que hace recurrir a restauradores más baratos o personas con más voluntad que talento o el reír estas “gracias”, o la falta de conocimientos tanto de los encargados de las restauraciones, como de los que la encargan, es más, igual hasta de quien no fiscaliza cómo se está ejecutando ese trabajo.

¡Todo se consumó!

¡Todo se consumó!

No hubo problemas de última hora. No hubo nervios con los partes meteorológicos, ya que ni tan siquiera hubo que mirarlos. No hubo enfados, con el que vino a sacar la papeleta de sitio, el mismo día de la salida procesional. Tampoco hubo carreras para ver a esta Cofradía aquí o la otra allá, siguiendo el olor a incienso o el sonido de las bandas. Ni hubo filas de cirios iluminando el camino a los Titulares, ni chirriar de la ruedas de los coches, por la cera en el pavimento. Por no haber, no hubo ni azahar en los naranjos. No. No hubo nada de eso. Parece increíble que algo invisible, imperceptible al ojo humano, haya sido capaz de provocar todo esto.

Todas las Hermandades se quedaron en casa, sin nada que montar, sin flores que poner, sin cera que alinear, sin imágenes que cambiar, sin mantos que colocar. Fue una Cuaresma rara, con la mayoría de Triduos sustituidos por oraciones en el Facebook de las Hermandades, sin apenas besapiés ni besamanos, casi sin ensayos y sin pregón, aunque El Puerto esperará con ganas que, el pregonero de 2020, recite sus versos en 2021, enhorabuena Figue. Espero poder decir lo mismo con el cartel o, al menos, con el cartelista y que el compañero, Antonio Montero, sea quien nos anuncie la Semana Mayor portuense del próximo año (ahí lo dejo). Fue un Viernes de Dolores atípico, sin Agrupaciones ni Hermandades por calles y barrios. La Entrada en Jerusalén no abrió las procesiones en ningún lugar. El inicio de la Semana Santa se vería truncado. Un Domingo de Ramos de silencio, de muerte y de tristeza por todo lo que estamos viviendo. Un Domingo de Ramos que se tiñó de oscuro y, tras él, todo se vendría abajo. ¿O no?

Se han podido seguir Oficios por televisión, por páginas web o por Facebook en unos templos vacíos, oscuros, silenciosos. También hemos podido ver la Semana Santa portuense, de años anteriores, en Onda Pasión. Un arduo trabajo que Alberto Ortega ha capitaneado, sin descanso, junto a todo el equipo de OndaPasion.com, al que aprovecho para dar la enhorabuena y por supuesto al compañero Luismi de Mundo Cofrade por su colaboración, para poder llevar y ofrecer entrevistas, fotografías e imágenes, para los más nostálgicos de la Semana Santa, que abríamos el pasado Jueves de Pasión, que coincidía con el decimoquinto aniversario de la muerte de san Juan Pablo II, con la Hermandad jerezana de Bondad y Misericordia y que cerramos, de manera brillante, con la Resurrección de Cristo y con las hermosas palabras que mi siempre querido, admirado y respetado AMIGO, Fernando Durán Rey, ha tenido a bien ofrecernos, para hacernos participe, una vez más, de las vivencias y la actualidad. Unas palabras capaces de emocionarnos y transportarnos a tiempos grandes, de las retransmisiones radiofónicas, de la Semana Santa portuense.

Por desgracia, también ha sido una Semana Santa donde muchos comentarios que se han podido leer, han sido del tipo “Este año no podré ser tus pies” o “Qué pena que este año no salga ninguna a la calle”. Ojalá esas personas encuentren el verdadero sentido de todo esto, que no es exclusivamente el de sacar un paso a la calle, y entiendan que hay otra manera de vivir la Semana Santa, aunque no haya procesiones, y disfruten de su Hermandad, en el caso que sean hermanos de alguna, los 365 días del año.

Ha sido una Semana Santa histórica, por el no procesionar de ningún paso. Por cómo nos hemos tenido que adaptar a la nuevas tecnologías, para seguir las retransmisiones, de años atrás, que nos ofrecían las redes sociales y las televisiones que, igual, nos ha servido para aprovecharlas y verlas con más tranquilidad, para saborear cada minuto o apreciar detalles que, quizás, con las prisas de los años pasados, no hemos sabido ver. Una Semana Santa que, en lo personal, la he vivido con tranquilidad y sin angustias ya que, por suerte, se que no se termina el mundo por no salir a la calle en procesión. Y lo dice uno que fue de la Humildad y Paciencia, que se ha mojado o se ha quedado en la capilla de la Aurora varios años.

Debo reconocer que yo no soy muy de salidas extraordinarias, y mucho menos sin una justificación sólida, y no perderé el tiempo en pensar en pasos en septiembre, en Magnas o extraordinarias, con el único fin de quitarle el gusanillo a algunos, máxime cuando lo extraordinario, lo hemos hecho ordinario, por el gran número de procesiones de ese tipo que hubo, hay y habrá. Igual sería más factible hacer una solemne misa de Acción de Gracias, en una iglesia amplia de cada ciudad, y que el cepillo se destine para los más necesitados, que son y serán bastantes. Aunque estoy casi seguro que, los de las magnas y las extraordinarias, no asistirán, ya que igual, sólo les interesa el folklore. Cada cual tiene sus prioridades.

Algunos se preguntan si podemos decir que la Semana Santa de 2020 ha pasado o simplemente ha quedado una página en blanco, sin escribir. Quizás la Semana Santa de 2020 sí ha existido. Quizás Jesús entró en Jerusalén, cuando un enfermo salió de la UCI. Quizá sí hubo Jueves Santo, Día de Amor Fraterno, en esas oraciones para que nuestros amigos y familiares no cayeran en la enfermedad. Quizás sí hubo última cena, cuando cientos de voluntarios repartieron comida a nuestros mayores y a los más necesitados. Quizás sí hubo dolor, crucifixión y soledad en cada familia que ha perdido a algún familiar, por culpa del dichoso coronavirus, y no se pudo despedir de él. Quizás si hubo Resurrección con las miles de personas que han sobrevivido a la mayor pandemia que, a muchos, nos ha tocado vivir. Quizás, si somos capaces de verlo, hayamos entendido el verdadero significado de todo esto y hayamos comprendido que sí, que ha existido la Semana Santa de 2020 y que podemos hacer que ésta, la Semana Santa de este año, permanezca para siempre en nosotros.

Espero que la Resurrección transforme a todos y cada uno. Que nos haga mejores personas y mejores cristianos. Que nos haga centrarnos en lo verdaderamente importante. Ya habrá tiempo de hablar de pasitos, de querer quitarse la espina del costal y del chunda chunda. Ahora es tiempo de aunar fuerzas, mirar con esperanza, fe y caridad al futuro y quedarse en casa, pensando en lo que está por venir y, porqué no, en la nueva Semana Santa, la de 2021, que nos espera.

Feliz Pascua de Resurrección.

Sueño de una noche de invierno

Pudiera parecer que voy a contar algo relacionado con la comedia que William Shakespeare escribiera alrededor de 1595, titulada “Sueño de una noche de verano”, donde se narra los sucesos ocurridos durante el casamiento de Teseo, duque de Atenas, con Hipólita, reina de las amazonas, pero nada más lejos de la realidad… ¿O no?

Lo que cuento a continuación también tiene que ver con uniones, pero uniones de personas por caprichos del destino. Todo esto sucede una tarde noche de invierno, cuando se crea un grupo de WhatsApp, con gente conocida y gente que nono habíamos hablado nunca, en el que se empieza a preparar lo que más tarde debiera ser, allá por el Domingo de Pasión, uno de los actos centrales de la Semana Santa: Su pregón.

Un grupo de locos, como Figue, Fran, Alberto, Jesús, Antonio, Raúl, Ignacio y este que les escribe (aunque reconozco que yo en menor medida) fueron dando forma a un acto majestuoso, único y que marcaría un antes y un después en los pregones cofrades portuense y, porque no decirlo, fuera de la ciudad.

Poco a poco fue tomando forma. Se propusieron cosas y otras quedaron por el camino. Reuniones, charlas, ideas y un sinfín de mensajes, donde el propio pregonero, atacado de los nervios, reconocía la ilusión y las sensaciones que estaba sintiendo. Un pregonero que, porque no reconocerlo, pensé que su falta de recorrido en cuanto a pregones, iban a hacer de su pregón algo que, igual, no estaría al altura. Con ilusión, trabajado, ayuda y, sobre todo, con ganas ha derrumbado todas esas barreras.

Un grupo de locos que, debo reconocer, me han devuelto la ilusión por este mundillo, que algunas personas me hicieron casi aborrecer con sus actitudes y sus actos, alejados de lo que debe ser una Hermandad y el mundo cofrade.

Pero para este mundo de locos y para el resto del loco mundo, el tiempo se paró. El maldito coronavirus vino, vio y venció. Lo que en un principio se veía lejano, pasó a ser una triste relaidad: “Las procesiones, no saldrían a las calles”. No se montarían Ios pasos, ni se atronillarían candelabros, ni se alinearían las candelerías. La Cuaresma se acortó y muchos proyectos de OndaPasion, quedaron parados, hasta la próxima Cuaresma, hasta la próxima Semana Santa. Una Semana Santa que no será pregonada, aunque la Semana Santa de 2021 ya nos espera.

A Alberto Ortega, Antonio Montero, Raúl Cordero, Jesús Gómez, Ignacio Gilabert, Manuel Rascón, Figue y Fran Ganaza, simplemente daros las gracias por todo el esfuerzo y cariño puesto en estas semanas, por vuestra dedicación y vuestra tiempo. A todo este equipo de locos GRACIAS. Al resto de cofrades, de los de verdad, de los de los 365 días del año, ánimo… Ánimo y a estar atento a nuestra web y nuestras publicaciones, ya que aunque las procesiones no estarán en las calles de nuestra ciudad, seguiremos informando de todo lo que dará los proximos días y meses. Y para los que no pueden vivir sin un paso en la calle, no desesperen que quedan las Glorias y las salidas extraordinarias… Y la Semana Santa de 2021.

Y si no sale, ¿Qué?

“Han creado esto para que no haya Semana Santa” “Se quieren cargar la Semana Santa” “Lo que quieren es que no tengamos Semana Santa”. Estas, y otras más, son algunas de las frases, por no llamarlo de otro modo, que he podido leer y oír en estas semanas, con respecto al coronavirus, como si el maldito virus coronado sólo afectase a católicos, cofrades y capillitas practicantes y hubiera sido creado por alguna mente tóxica, para soltarlo justo ahora y fastidiar la Semana Mayor.

Algunos ya ponen el grito en el cielo, porque han tenido que suspender algunos ensayos, en varias ciudades andaluzas y ya se habla, desde las autoridades competentes, que, como las Fallas, igual la Semana Santa se vea afectada por el dichoso virus.

Para estos, los paranoicos de una semana, el mundo se les viene encima porque no verían pasos en las calles, ni bandas a las que grabar, oir y reproducir en su móvil como una matraca.

Para estos, los paranoicos de una semana, el mundo se les vienen encima porque no podrían sacar “su” paso cada día, ni podrían despotricar de esta o aquella banda o ver qué marcha será la siguiente que sonará.

Para estos, los paranoicos de una semana, todo se limita a eso, a una semana, así de simple y así de vacío, sin ni siquiera pensar que la Semana Santa no será jamás suspendida ya que, aunque no haya desfiles procesionales, y digo bien desfiles para ellos, la Semana Santa tendrá su máxima expresión en la misa de Palmas, en la Eucaristía del Jueves Santo, día del Amor Fraterno, o en la Pascua de la Resurrección.

Es normal que se agobien y pongan el grito en el cielo, porque de lo descrito en el párrafo anterior, poco o nada de idea tienen. Sólo se les pasará por la cabeza hablar de estrenos, de marchas, de bandas y capataces. De la pena que les da que aquel Cristo no lo saque Fulano o de que el otro Cristo lo montarían en un paso y lo “guapo que quedaría”.

Que conste que soy el primero en pensar qué estrenará esta o aquella Hermandad, en quién habrá modificado el itinerario y qué planning habrá que seguir, para poder ver el mayor número de Hermandades en la calle, pero por encima de todo soy un ser racional, que no ve fantasmas donde no los hay, que no siente atacada su fe por cosas como estas, pues mi fe es mucho más grande que un paso en la calle, que no cree en inventos para destrozar lo nuestro, ni mucho menos en mentes malvadas conspirando para terminar con una semana. Flaco favor hacemos los cofrades, dando vuelo a esas ideas “conspiranoides”, que lo único que ayuda es a que nos sigan llamando frikis, y con toda la razón del mundo.

Está claro que el famoso coronavirus podrá, llegado el caso, terminar con las procesiones, pero no tenga la más mínima duda, que la Semana Santa, aunque no haya un sólo penitente en la calle, no se suspende.

“Con la Iglesia hemos topado”

Nos despertamos hace unas jornadas con la noticia de que el Consejo Local de Hermandades y Cofradías de la Línea de la Concepción había informado a la que era, hasta ese momento, pregonera de la Semana Santa, Elena Greandia, de su destitución como pregonera, por orden del obispado. Mediante una carta, firmada por su presidente Juan Correa, la Junta Directiva del Consejo le explicaba a la ya expregonera que, por causas ajenas a su voluntad, se veían obligados a destituirla para tal cometido por estar divorciada de su primer matrimonio canónico y casada por lo civil con su marido actual, con lo que cumple los requisitos, tal como recoge el Papa Francisco en su exhorto “Amoris Laetitia” de 2016, con respecto a los divorciados vueltos a casar.

Con este tema me viene a la cabeza un caso muy similar, de mi etapa como Secretario en la que fue mi Hermandad. Resulta que había un Hermano (lo pongo con mayúsculas por que realmente merece este título más que muchos), que ayudaba como el que más, que colaboraba en todo lo necesario y que, en muchas ocasiones, salvó de algún apuro económico a la Hermandad, organizando rifas, haciendo de postulante o, incluso, de guía artístico, desgranando todos los pormenores de la sede canónica de la Hermandad.

Cual era el grado de compromiso con su/nuestra Hermandad que, en cada convocatoria electoral, se contaba con él, como colaborador de la Junta de Gobierno. Un colaborador que, siempre, trabajó más que muchos miembros de la misma. Una persona que, a mi entender, no ha recibido el respaldo que debiera, por el mero echo de estar divorciado, y por ello decidió dar un paso atrás hace algún tiempo.

Como él mismo bien decía “si valgo para estar de colaborador, para ser contraguía, para dar charlas, para pedir dinero o para hacer un pregón o presentación de cartel, ¿Qué me incapacita para estar, oficialmente, dentro de una Junta de Gobierno? ¿Una norma? ¿Un estado civil?”.

Con el caso de mi gran amigo y con el de esta expregonera, se me vienen siempre las mismas preguntas: ¿Pesa más la vida privada de una persona a la hora de ejercer un cargo dentro de una Hermandad? ¿Si esa persona estuviera casada o soltera, tendría más legitimidad para pregonar o para ejercer un cargo? ¿No deberíamos mirar más los actos de la persona, cofrade y cristianamente hablando, en vez de su vida privada o estado civil?

Seguramente muchos diréis qué si está dentro de la Iglesia, debe cumplir sus normas, bien. Pero, si un pregonero no es un cargo dentro de una Hermandad, ¿también debe estar sometido a estas “normas”? ¿No debería primaria más el mensaje que tenga que dar esa persona, en vez de su estado civil? ¿Por que se empeñan algunos, dentro de la Iglesia, en espantar a más gente y en dar más argumentos a quienes la critican por falta de actualización a los tiempos que corren?

Como el propio Papa Francisco dijo “Si una persona busca al Señor y tiene buena voluntad quien soy yo para juzgarla”. Quizás el obispo de Cádiz y Ceuta ha perdido una oportunidad de oro para llevar a cabo este mensaje del Papa y quitarse el San Benito de “estirado”. Por el contrario parece haber querido sumar otro grado más de antipatía, a los ya conocidos, como su decisión de saltarse a la torera la aprobación, en Cabildo de Hermanos, de la Hermandad del Perdón de Cádiz, de cumplir sus horarios escritos en sus Estatutos o el de querer cerrar una taberna gaditana, arruinando a la humilde familia que la gestionaba desde muchos años, todo por la codicia de una operación inmobiliaria. Quizás el, denominado por algunos curas de su propia Diócesis como el “obispo señorito”, ha perdido la oportunidad, para demostrar un poco de empatía.

Por último, ¿deberíamos los cofrades ser más humanos ante estos casos y hacer vivo el mensaje de Cristo del amor al prójimo? ¿Deberíamos “hacer fuerza” y plantarnos ante estas decisiones? ¿Quizas la destitución no debería haber sido de la pregonera, sino de quien la nombró? ¿Deberia haber dicho “No” la nueva prefonera, en solidaridad con la destituida?

Como suelen decir algunos, dentro de la Iglesia los hay más papistas que el Papa o con la iglesia hemos topado. Pero como decía Jesucristo, y me permito hacer mía esa frase: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

Patronas de Cádiz: Nuestra Señora de la Paz, Medina Sidonia

La imagen de la Nuestra Señora de la Paz, Patrona de Medina Sidonia, se realizó allá por el año de 1738. Es Patrona de Medina desde el año de 1802, aunque es venerada por los asidonenses desde hace mucho más tiempo, allá por el siglo XVIII. El patronazgo le fue concedido por el Papa Pío VII, en bula fechada el 20 de agosto de 1802. El procurador mayor presentó el escrito de la Santa Sede, al Cabildo Municipal, el 21 de octubre de ese mismo año.

El domingo 6 de marzo del año de 1955, terminaron las misiones, que habían comenzado el 23 de febrero. El pleno del Ayuntamiento acordó, en sesión extraordinaria y por mayoría absoluta, nombrar a la Virgen de la Paz su Alcaldesa Perpetua. Ese día en la plaza de España, mientras las campanas daban la señal del ángelus, el alcalde del pueblo colocó, en las manos de la Imagen, su bastón de mando y le impuso la medalla de la ciudad.

El domingo 5 de junio de ese mismo año, un grupo de asidonenses residentes en Cádiz, presidido por el almirante jefe del arsenal de la Carraca, D. José Cervera Tribout, llegó a Medina para ofrecer la medalla de oro de Alcaldesa, que entre todos habían costeado.

El día 23 de enero del año de 1956, el Obispo de Cádiz, erigió canónicamente la Hermandad de Nuestra Señora de la Paz, Patrona y Alcaldesa Perpetua de Medina Sidonia, en la iglesia de Santa María que, a día de hoy, sigue siendo su sede canónica. El 14 de abril de ese año, a las seis y media de la tarde, tomaron posesión de sus cargos el Hermano Mayor, D. Diego García de Alzurgaray, y los demás componentes de la Junta de Gobierno: D. Juan Jiménez Pérez, Teniente de Hernano Mayor, D. Antonio María de Puelles, Consiliario, D. José Amosa Utrera, Secretario, D. Emilio Lozano Jiménez, Tesorero, D Pedro Medina Moreno, Vicesecretario, D. Manuel Rodríguez Rosso, Vicetesorero y los vocales D. Manuel Benítez Bello, D. Juan Morales Gómez, D. Alfonso Gómez García, D. José Cantero Moreno, D Manuel Sánchez Sánchez y D. Juan Manuel Moreno Acosta. El acto terminó con un besamanos en el que se repartieron más de 6.000 estampas con la imagen de la Santísima Virgen.

El 25 de julio siguiente, festividad del apóstol Santiago, patrón de Medina, el obispo coadjutor de la Diócesis, Monseñor Antonio Añoveros, bendijo, con asistencia del Corporación municipal y de las demás autoridades locales, la bandera de la Hermandad. En este acto se despidió al padre Rivas, por la llegada del nuevo párroco, el padre Luis López Muñoz.

El día 20 de agosto de 1956, se nombró al padre Rivas Hermano Mayor honorario. El día 6 de junio de 1974, el Ayuntamiento le entregó el título de Hijo Adoptivo de la Muy Noble y Marianísima Ciudad de Medina Sidonia. En este acto se le entregó un pergamino, obra del pintor asidonense D. José María Armengol y Carreras, autor también del dibujo que sirvió de base para mosaico de la Virgen.

La imagen de la Virgen fue restaurada en el año 2014, por el Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla en las especialidades de Conservación y Restauración de Obras de Artes y de Grabado y Diseño, D. David Martínez Amores, en Umbrete (Sevilla). Le realizó una fijación, limpieza y reintegración de la policromía de la Virgen y del Niño, así como un nuevo candelero y brazos a la Santísima Virgen.

“El tío del palo”

8 de diciembre de 2019, Festividad Inmaculista. Jerez. Olor a pestiños, anís y vino dulce. Sonidos de zambombas y villancicos. Luces navideñas y espumillones. Olor a rosas, incienso y sonidos de marchas procesionales y luces de candelería encendida. Jerez, ciudad de contrastes que sabe mezclar perfectamente la Navidad y una procesión extraordinaria, la de la Virgen de la Concepción, que celebraba su aniversario de coronación. Una Virgen de la Concepción Coronada perfectamente vestida, exornada con gusto y llevada con mimo por sus costaleros.

Como en cada procesión, más en las extraordinarias por el dato histórico que conllevan, la gente se echa a la calle y quieren guardar ese momento histórico en sus retinas… Y en sus móviles y cámaras. En éstas tenemos a aficionados y profesionales del vídeo y la fotografía que escogen, con cuidado, el lugar para ver la procesión y el ángulo para poder grabar o fotografiar el momento perfecto y exclusivo. Toda esta planificación se puede ir al traste si, delante del paso, te encuentras a los denominados en este mundillo como los “tíos del palo”, y que nos son los enciendevelas. No seré yo quien critique el “intrusismo” de los cámaras amateur, puesto que pienso que todo el mundo tiene derecho a poder guardar, para sí o para mostrarlo al mundo, una saeta, una marcha o cualquier momento digno de recordar. Eso sí, con respeto y cordura a los demás.

Con anterioridad hemos podido descubrir planos, nunca vistos, con la cabeza caliente o cabeza remota de Onda Jerez, que con el tiempo, han ido mejorando. Ya esto parece casi normalizado, aunque algunas veces hemos asistido a pequeños “accidentes” con estos artilugios. Cabe destacar que una cabeza caliente es un tipo de grúa, con una cámara en su extremo más alto, puesta en un punto fijo. Para los cámaras de a pie, les es fácil identificarlas y elegir otro lugar que no les rompa el plano.

En la procesión del pasado día 8 asistimos, y las redes sociales se hicieron eco de ello debido al descontento, a un fenómeno cada vez más extendido: El llamado “tío o tíos del palo”. Personas que utilizan alargaderas telescópicas, mayormente grabando en formato video, para tener el mejor y más cercano plano y que hacen el cangrejo, delante de los pasos, para no perderse ni un detalle de la chicotá. He podido seguir por redes sociales y por la televisión esta procesión, y debo reconocer que, en la gran mayoría, salía el dichoso palito, con el móvil en su extremo, de Cofrademanía.

Igual que no me atrevo a criticar a un aficionado a la fotografía o al vídeo, en detrimento de los profesionales, tampoco me atrevería a criticar a alguien que dedica su tiempo, y muchas veces su propio dinero, para poder llevar las mejores imágenes a quienes no pueden asistir a un determinado evento, colgándolas en su página web o YouTube. Eso sí, me atrevo a pedir cordura, en especial a la gente de Cofrademanía, ya que en esta y en anteriores ocasiones, van pegados a la delantera del paso, cual imán, sin tener consideración al resto de compañeros que también quieren ofrecer ese momento sin interrupciones y sin nada atípico delante. A lo mejor, si leen esto, dirán que les da lo mismo y que van a seguir haciéndolo puesto que prima, para ellos, el tener el “mejor” plano. O hasta graban algún vídeo, con porrazo en la mesa incluido, para defenderlo.

Pienso que no todo vale, y menos en el mundo Cofrade, que parece muchas veces como la prensa del corazón: Intentan dar la exclusiva, la foto, el vídeo o el momento nunca visto, sin pensar en los que les rodean. Igual ha llegado el momento de utilizar lo más avanzado del vídeo y la fotografía, para llevar esas imágenes a todas las personas que no lo puedan ver, sin poner en riesgo el trabajo, esfuerzo y dedicación del resto de profesionales y aficionados, que también buscan poder acercar estas imágenes a todos.

Fotografía de Nando Fossati

La rueda y el costal

Pudiera parecer el título de una fábula, pero no lo es. Más bien es un intento de dar respuesta a una pregunta, que muchos se hacen: ¿Por qué la Patrona de El Puerto no se cambia de ruedas a costal? O ¿Cuando irá la Patrona de El Puerto a costal?

Controvertida pregunta que se hace parte del mundo Cofrade portuense, que no desde la Archicofradía, que reverdece al oler a nardos, rondando el mes de septiembre de cada año. La respuesta podría ser bien sencilla: “Porque no”. Pero si ahondamos en la cuestión nos encontramos personas a favor y en contra, casi, a partes iguales.

Muchos son los que se preguntan si en otras localidades vecinas, sus patronas, son cargadas por costaleros, ¿Por qué la de El Puerto de Santa María no? Mi respuesta a esta pregunta siempre es la misma: “¿Y por que si?”

Nuestra Señora de los Milagros en su Templete
Nuestra Señora de los Milagros en su Templete

Verdad es que en otras localidades las patronas y patrones van a costaleros, también es verdad que otras van con cargadores o con molía jerezana y verdad es también que la nuestra siempre fue a ruedas. Llegados a este punto me cuestiono lo siguiente: ¿Que razón de peso hay para querer cambiar las ruedas por el costal? ¿Elegancia? ¿Modas? ¿Antojos? ¿Copiar? La verdad es que nunca me he encontrado con un argumento, de peso, para este cambio, amén de la tan mañida respuesta de: “Es que a ruedas no pega, porque en otros lugares va a costaleros”. Sin embargo sí he encontrado “argumentos” irrespetuosos que bien podrían valer para otras cosas, tales como que quien quiera empujar un carro, que se vaya a un supermercado. Ni un dirigente de cierto partido político, haría ese tipo de argumentaciones. No hay más comentarios.

La siguiente pregunta que me hago es: ¿La Archicofradía tiene costaleros para este cometido? La respuesta creo que es obvia: No. Para este “problema” también propone alguno una solución: Que cada año la cargue una Hermandad diferente. Cada año una cuadrilla distinta. Cada año un capataz. ¿Es serio esto? Esos mismos piensan que para la Virgen de los Milagros no habría problemas de costaleros, que la gente se volcaría para ser sus pies, así de simple, por el mero echo de sacarla, sin fe, sin devoción, cual sacapasos.

Algunos proponen que, al menos si no se plantea el cambio de las ruedas por el costal, que los que empujan el templete, lo hagan desde dentro, evitando que se vean a estas personas, como sucede en la Custodia de la capital gaditana. Quizá esa sea una opción más acertada y que le daría un cambio sustancial al paso de la Virgen de los Milagros. También es cierto que antes incluso iban empujando el Templete de la Patrona portuense por los laterales, cosa que, por suerte, se suprimió también.

Supongo que esos mismos, que no ven que nuestra Patrona vaya sobre ruedas, son los mismos que no ven como “normal” a la Hermandad de Jesús Cautivo, simple y llanamente por que no entra dentro de los cánones de Cofradía “normal”. Esos mismos que lo quieren “sevillanizar” todo con el único argumento de que en Sevilla se hace así y ahí comenzó todo, y que no entienden que en la singularidad de un templete o unas andas, como las de la Patrona o la del Cautivo, también está lo original, lo añejo, lo tradicional… Lo portuense.

Cambiar por cambiar nunca fue un argumento de peso, al menos para mí, en ningún ámbito… Y en el Cofrade, tampoco. Se cambia para mejorar o se cambia algo que no funciona, pero no se debe cambiar con el único argumento de que “a mí no me gusta” o “es que en otros sitios no es así”. Y, sincera y personalmente, creo que no mejoraría este cambio.

Mantengamos nuestras costumbres, nuestra seña de identidad, como los guiones abriendo el cortejo procesional de nuestras Cofradías que, poco a poco, también se van perdiendo, y si algo no funciona, adelante, a cambiarlo pero no por modas o gustos personales, sino por que realmente no funcione.

Nuestra Señora de los Milagros en el interior de la Basílica que lleva su nombre.

Desde aquí también invito a esas personas a que se hagan Esclavos o Hermanos de la Patrona. Que vivan la Hermandad desde dentro, que sepan de su día a día, casi desconocido para la mayoría, de su novena en mayo y su octava en septiembre o de la Sabatina matutina de cada sábado. Que participen de sus Cabildos y, por qué no, propongan este cambio en uno de ellos.

Creo que la Esclavitud tiene otras necesidades más acuciantes, como una casa de Hermandad, o restaurar su amplio, importante, rico e histórico patrimonio, además de gente que arrimen el hombro. También es verdad que si, llegado el caso, se planteara algún cambio de ruedas a costaleros, lo principal sería acometer unas reformas costosas, como cambiar toda la mesa del paso, para darle más altura, así como calar los respiraderos, que en la actualidad son de una pieza y sin calar.

Mientras unos se preguntan si es mejor seguir a rueda o cambiar a costaleros, yo me limito a cuidarla de la manera que Ella me eligió, en el año 2016, que es exornando con flores su capilla cada semana y su templete cada 7 de septiembre, vaya a ruedas, costal, molía o como Ella quiera.

David Romero Otero