Patronas de Cádiz: Nuestra Señora del Rosario Coronada, Cádiz

La Hermandad del Rosario de Cádiz, compuesta en sus principios por esclavos negros residentes en la ciudad, surge a finales del siglo XVI, en la antigua ermita del Rosario, hoy parroquia del mismo nombre.

Cuando llegaron los frailes dominicos a Cádiz, y fundaron su propio convento, se hicieron cargo de la dirección espiritual de la Hermandad, que la trasladaron, y se llevaron la imagen titular al citado templo, en el año de 1636.

Esta efigie fue realizada sobre el año de 1598 y su autor se desconoce. Fue tal la devoción que despertó esta Virgen que Fray Pablo de Cádiz, funda hasta quince compañías espirituales, que cada noche cantaba públicamente los misterios del Santo Rosario por las calles de la capital.

La actual imagen de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Cádiz, es la cuarta que existe desde que se fundó el convento de Santo Domingo, y que vino a sustituir, y guardando gran parecido, a la antigua imagen desaparecida en los disturbios del día 11 de mayo de 1931, carbonizada, de la que sólo se salvó las manos y el Niño Jesús.

Ese mismo día, un grupo de personas incendiaron el convento y los dominicos, antes de huir, sacaron el Santísimo Sacramento y las manos de la Virgen y el Niño Jesús.

Nuestra Señora del Rosario Coronada en su paso.

Una fotografía fue puesta en el altar de la capilla de la Coronación de la Señora, en la Catedral Vieja, hoy parroquia de Santa Cruz, para intentar llenar el hueco que había dejado la Patrona en los gaditanos.

En el año de 1933, en los madrileños talleres de Félix Granda, se talló una nueva imagen de la Virgen del Rosario, con las manos y el Niño Jesús de la anterior, pero no gustó nada en Cádiz, ya que no se parecía en nada a la anterior y fue conocida popularmente como “La Rubia de Granda” por sus pelos y sus ojos claros. Una nota de prensa de la época decía:

“…se ofrece en la hornacina una imagen de la Santísima Virgen del Rosario, cuyas manos y el Niño Jesús que sostiene en ellas, pertenecen a la imagen destruida”.

En el año de 1943 se retiró esta imagen del culto y estuvo, durante muchos años, en una habitación, próxima al camarín donde actualmente se aloja la Patrona, aunque parece ser que ya no se encuentra en ese lugar, y se desconoce su actual paradero.

Fue en ese mismo año de 1943, cuando el escultor sevillano José Fernández Andes, que había ingresado en los Dominicos, cuando hizo la actual imagen, a la que también se le colocaron las manos y el Niño Jesús de la imagen calcinada.

Primer plano de la Santísima Virgen

Tras volver a reiniciarse el culto en el convento y devolver a la Virgen al culto, se puso en marcha la concesión de la Coronación Canónica, que se hizo efectiva por parte del Cardenal y Arzobispo de Sevilla, Pablo Segura, el 4 de mayo del año de 1947.

La fama de milagrosa de la Virgen del Rosario, intercediendo en las epidemias de los años de 1681 y de 1730, corrió rápidamente por la ciudad. Estas intervenciones milagrosas hicieron que, en el año 1755, con el terremoto de Lisboa, el pueblo de Cádiz, acudiera hasta las puertas del convento de Santo Domingo, para que los dominicos sacaran en procesión a la Virgen. El ayuntamiento tubo a bien, nueve días después, nombrar a la Santísima Virgen del Rosario, Patrona y Protectora de Cádiz, que la Santa Sede ratificó el día 25 de junio de 1867, mediante bula firmada por Su Santidad Pío IX y siendo obispo de Cádiz Fray Felix.

La Santísima Virgen del Rosario ostenta los honores de Capitán General, concedidos por los marinos, que la consideran como Patrona de la Armada Española, desde la victoria en la batalla de Lepanto, el 7 de octubre de 1571.

Desde el día 26 de mayo del año de 1967, luce la vara de Alcaldesa.

La Virgen del Rosario procesiona en dos ocasiones al año: En la festividad del Corpus Christi y en el día de su onomástica, el día 7 de octubre, y viene precedida de una novena y una ofrenda floral. Durante estos actos, se canta los gozos que el Beato Fray Diego de Cádiz le dedicó:

“Cantemos con devoción a la que es de Dios Sagrario; Señora, por tu Rosario, logre yo mi salvación”.

Patronas de Cádiz: Nuestra Señora del Rosario Coronada, Rota.

Se sabe que en el siglo XVI, la Hermandad, que ya existía, encargó realizar una imagen de la Virgen del Rosario. Está Imagenio es de candelero, con rostro bello y sereno y que sostiene en su mano izquierda al Niño Jesús.

La Santísima Virgen ha sido restaurada en varias ocasiones: En el año de 1856, en el año de 1943, retocándole la cara y en el año de 1950, cuando fue restaurada por el escultor Ribera. Entre los años de 1987 y 1989 las imágenes de la Virgen y el Niño son restaurados por el reputado profesor Juan Manuel Miñarro López.

Se sabe que, por estilo y proporción, las manos lo son las originales de la imagen, así como el cuerpo aparecía desproporcionado y la cabeza una al cuerpo de manera extraña

La policromía que tenía no era la original. Se pudo demostrar ya que la pasta que rodeaba sus ojos, la policromía era la misma que la del resto de la cara, no presentando repuntes, que hubieran apuntado a lo contrario. Está policromía es, probablemente del siglo XVII, en que la imagen, como otras tantas, debió ser adaptada a la moda de la época, de tal manera que se pensaba que la imagen era de este siglo.

Posee la imagen ojos de cristal que, naturalmente, no son de la época original. Es más que probable que la Virgen tuviera los ojos talados, y eso se puede asegurar, por que los ojos de cristal fueron colocados desde fuera, ya que ni los párpados ni la órbita presentan la madera original, sino una pasta de estuvo que se colocó sobre la cuenca ocular, una vez que éste fue puesto en el hueco vacío.

Nuestra Señora del Rosario Coronada en su paso.

Ha sido con esta última restauración del profesor Miñarro, con la que la imagen ha vuelto a recuperar gran parte de su estado primitivo, resaltando la encarnadura, similar a la que el Niño Jesús posee.

No se puede documentar, de manera fidedigna, el origen de la devoción a la Virgen del Rosario de la Villa de Rota. Lo que si se sabe es que el 28 de enero del año de 1653, el Rvdo. Padre Fray Francisco de San Lorenzo, Comendador del Convento de Mercedarios Descalzos de la Villa, solicitó al Ayuntamiento que se nombrase Patrón de Rota a san Pedro Nolasco, acordándose en Cabildo acceder a tal petición, nombrándolo en segundo lugar, después del patronato de la Nuestra Señora del Rosario, que ya en aquella fecha era consideraba patrona desde “tiempo inmemorial”

El documento más antiguo que hace referencia a la existencia de una Cofradía con el título del Rosario, es del año de 1671, en el que consta que Doña Juana Izquierdo comenzara a construir una capilla para Nuestra Señora del Rosario. Así mismo dejaba en su testamento sus bienes en favor de la Cofradía del Rosario, para que se siguiera con la obra de la capilla.

Entre los años de 1751 y 1810, se mantuvo la costumbre de sacar, a la puerta de la iglesia a la Virgen, ante la grave calamidad que afectaba a la Villa. Se suspendió en el año de 1810, por motivo de la invasión francesa, sacando el estandarte de la Cofradía escoltado por faroles. Esto se mantuvo durante bastantes años, hasta que desapareció entre los años de 1885 y 1894, debido al enfriamiento de la religiosidad y a las turbulencias políticas del país, motivando que las fiestas del Rosario, casi desaparecieran.

En el año de 1755, el maremoto de Lisboa derrumbó la capilla de la Virgen, lo que hizo que en el año de 1758 comenzarán las obras para levantarla de nuevo.

Primer plano de la Virgen del Rosario, Patrona de Rota.

El 13 de septiembre de 1805, el rey Carlos IV, aprueba la separación de la Hermandad filial de Cádiz, constituyendo sus propias Reglas, por lo que la Hermandad ostenta el título de Real y Antiquísima. El ayuntamiento reitera el nombramiento de la Virgen del Rosario cómo patrona de Rota, que lo era desde tiempo inmemorial, de igual manera se acordó, como era tráfico, que el ayuntamiento asistiera a la Función que se celebraba anualmente en Honor a su Patrona.

En el año de 1883, la Banda de Música Municipal acompaña por vez primera a Nuestra Señora del Rosario, en su salida procesional anual del mes de octubre.

En el año de 1936, se lleva a cabo la reorganización de la Cofradía, siendo desde entonces cuando toma un mayor reconocimiento entre los cofrades. Desde entonces se puede hablar del resurgir de la Hermandad del Rosario.

El 4 de mayo de 1947, con motivo de la Coronación Canónica de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Cádiz, la Virgen del Rosario de Rota viaja en barco hasta la capital.

El 10 de enero del año de 1951, el ayuntamiento de la Villa acordó, en sesión plenaria, nombrar a la Patrona Alcaldesa Honoraria, encabezando la Corporación Municipal la suscripción pública del bastón y medalla, como atributos del cargo que en adelante ostentaría la Virgen. El 11 de agosto de ese mismo año, se celebró la solemne entrega del bastón de mando de Alcaldesa. El 19 de agosto la Patrona de Cádiz visitó Rota.

En el año de 1959, el Ayuntamiento acuerda, en sesión pelnaria, poner el rosario en el escudo de la ciudad.

El 10 de agosto de 1972, el ayuntamiento concede a la Virgen del Rosario la medalla de oro de la Villa.

El 25 de marzo de 2003, el obispo de Asidonia-Jerez, Don Juan del Río Martín concedió, mediante Decreto, la Coronación Canónica a la Sagrada Imagen de Nuestra Señora del Rosario. La misma tuvo lugar el 7 de octubre de 2003, festividad de Nuestra Señora del Rosario, fiesta local en la Villa y último día del Año del Santo Rosario, proclamado por su Santidad, el Papa san Juan Pablo II.

Patronas de Cádiz. Nuestra Señora de Regla Coronada, Chipiona.

Nuestra Señora de Regla Coronada, es una talla de pequeñas dimensiones, de unos 62 centímetros de alto, realizada en madera, de estilo románico, que sigue la iconografía mariana de las Vírgenes negras. Es una imagen que cuenta en su haber con numerosos hechos prodigiosos, curaciones y algún milagro. Según se cree, la Virgen de Regla, siempre ha sido de color oscuro, así lo recuerda los Cantares de Salomón: “Negra soy, pero hermosa hija de Jerusalén”.

La historia de la Virgen de Regla se remonta al siglo IV, entrecruzándose la historia y las leyendas. Se cuenta que el origen del título de Regla se debe a que, la Santísima Virgen, es la que guarda y custodia las reglas de los frailes Agustinos.

Primer plano de Nuestra Señora de Regla Coronada (Foto de Alberto Reyes)

Según dice el escrito de fray Diego de Carmona Bohórquez, la primera imagen de la Virgen de Regla fue mandada a hacer por el mismísimo san Agustín, doctor de la Iglesia, cuando era el obispo de Hipona en el norte de África, tras la revelación de un ángel. El santo veneraba a la Virgen en su oratorio.

A la muerte de san Agustín, en el año 443 la comunidad de Hipona fue atacada por maleantes y el diácono Cipriano y varios monges de la compañía, tuvieron que huir hacia España, recalando en Chipiona, el 2 de julio de ese año, con la imagen de la Santísima Virgen, que san Agustín les dejó. En el viaje tuvieron que sortear una fuerte tormenta en el estrecho de Gibraltar. Al llegar colocaron la imagen frente al mar. Desde su llegada a tierras gaditanas comenzó a crecer la devoción a la Virgen, hasta tal punto que se le construyó un monasterio en su honor.

Desde España, los devotos de Santa María de Regla, principalmente los frailes Agustinos, propagan la veneración por muchas partes del mundo. Llegó a su apogeo en el siglo XVIII. Hoy día, Nuestra Señora de Regla, se venera en España, Cuba, Miami, México, República Dominicana, Filipinas y los Países Bajos.

Con la llegada de las tropas musulmanas, en el año 713, el prior del monasterio, Simón, esconde a la Virgen en un pozo cercano del lugar de culto, bajo una higuera, junto con utensilios de misa y una lamparilla encendida.

Tras la victoria del Rey Alfonso X El Sabio, en el siglo XIII, la Virgen de Regla, en una visión a un canónigo regular de la catedral de León, le muestra el lugar exacto donde se encontraba escondida, y le pidió que fuera a desenterrarla, para devolverla a su monasterio. El canónigo siguió las órdenes y, cuando se encontraba descansando en el sitio, bajo una higuera, escuchó una voz angelical que le decía: “Éste es mi lugar “.

La Virgen de Regla en su paso dentro de su Santuario (Foto de Alberto Reyes)

Trabajó con entusiasmo y fe en el lugar y ” ¡Oh portento!”, exclama en su narración el Fray Tomás de Harrera, halla el lugar sagrado, así como una lámpara encendida. Al parecer, se conserva hoy día, un cáliz de los que estuvieron enterrados. Junto con la Virgen. Se devuelve a la Señora al que, tiempo atrás, fue su templo, y se levanta una pequeña capilla o Humilladero, en la actualidad muy modificado, en el lugar donde permaneció enterrada, y que hoy se puede ver junto al Santuario. La Virgen de Regla había permanecido oculta durante 617 años.

Nuestra Señora de Regla es Patrona de la Villa de Chipiona desde hace 411 años, concretamente desde el año de 1608.

El 5 de septiembre del año de 1954, el cardenal Segura, coronó canónicamente a Nuestra Señora de Regla, ante la atenta mirada de más de setenta mil personas, que ocupaban toda la explanada frente al Santuario.

La coronación contó con la presencia de los Arzobispos de Colombia y de Fussala, del Duque de Terranova, en representación del Ministro de Asuntos Exteriores, y del General Merry del Val. Sus padrino fueron los Infantes de Orleáns.

Sus fiestas patronales están declaradas de Interés Turístico de Andalucía y terminan con un castillo de fuegos artificiales, a la recogida de la Virgen, desde la playa de Regla, cada 8 de septiembre.

Patronas de Cádiz. Nuestra Señora de la Oliva Coronada, Vejer de la Frontera.

Primer plano de Nuestra Señora de la Oliva.

La Virgen de la Oliva, Patrona de Vejer de la Frontera, es una imagen de la Virgen de bulto redondo, realizada en madera de cedro policromada y estofada. Su hechura data del año de 1596, siendo su propietaria la Hermandad, según consta en las escrituras de su encargo, por el que fuera Hermano Mayor de la misma el clérigo don Lorenzo Patiño Fernández, presbítero de la Villa. Fue realizada por el imaginero sevillano don Martín Alonso de Mesa y Villavicienso.

Se presenta erguida con gesto grave aunque con dulzura en su rostro, porta en su brazo izquierdo al Niño Jesús, mientras sujeta con la mano derecha un ramo de olivo, que representa el emblema de la paz y de la vida. El rostro joven de la Virgen muestra un tipo facial idealizado con facciones  geometrizadas y regulares en ancho óvalo sobre un cuello fuerte y sin excesivos pormenores anatómicos, propio del estilo Renacentista. El pelo de la misma aparece en perfecta simetría, peinado con raya al medio, colgando a un lado y otros dos mechones unidos en característico pico sobre la frente, que enmarcan el rostro de la Señora. Dirige su mirada hacia el pueblo.

Paso de Nuestra Señora de la Oliva Coronada.

Desde tiempo inmemorial todos los días 10 de agosto es traída a hombros, la Santísima Virgen, desde su Santuario a la iglesia parroquial del Divino Salvador, donde tiene su sede canónica, para celebrar las fiestas patronales en su honor, con procesión el día 15 de agosto, Festividad de la Asunción y volviendo a su Santuario el 24 de agosto, dónde recibe culto durante todo el año.

El día 7 de mayo del año de 1885, Su Santidad León XIII, la nombra Patrona de la Ciudad de Vejer de la Frontera y su Comarca, celebrándose todos los 7 de mayo de cada año su patronazgo en el Santuario.

El día 15 de agosto del año de 1996, el obispo de Cádiz y Ceuta, D. Antonio Ceballos Atienza, corona canónicamente a la Virgen de la Oliva.

Patronas de Cádiz: Nuestra Señora de Palomares Coronada, Trebujena.

Nuestra Señora de Palomares Coronada, es una imagen sedente de estilo gótico, del siglo XIII, de pequeñas dimensiones y la patrona de Trebujena. Protege el candelero de la imagen una coraza, que solo deja ver el rostro de la misma. Porta en sus manos la imagen del Niño Jesús del siglo XVIII.

Según reza la historia, el 15 de octubre del año de 1444, cuando en Trebujena, como en el resto de pueblos de la campiña andaluza, se hacían en el campo los trabajos previos a la siembra, Juan Marín, que así es como se llamaba el pastor protagonista de la historia de la Virgen de Palomares, estaba con sus bueyes arando el campo, cuando de repente notó en los bueyes algo extraño. Las bestias parecían nerviosas y distraídas y no atendían a sus órdenes. Hasta el propio labriego sentía algo en su interior, que no era capaz de describir.

De repente, se extrañó al ver que una paloma totalmente blanca, se posó en el cuerno de uno de los bueyes. Agitó los brazos para hacer volar a la paloma, pero ésta parecía resistirse. Juan Marín paró a los bueyes, cuando la paloma echó el vuelo, dio varias vueltas alrededor de él, y se posó sobre la tierra, desapareciendo misteriosamente.

Nuestra Señora de Palomares Coronada, Patrona de Trebujena.

Al acercarse al lugar donde la paloma se había posado y desaparecido, vio que había un agujero. Enseguida comenzó a ahondar, descubriendo una especie de cripta, donde se encontraba una bella imagen de la Virgen María con el Niño Jesús en sus brazos. El labriego quedó como hipnotizado por un rato, corriendo como loco hacia el pueblo en pocos minutos y gritando ¡Milagro!. Muchos, al verlo pasar, pensaron que se había vuelto loco, otros lo siguieron hasta el Ayuntamiento y la iglesia, donde contó lo que había descubierto. Enseguida se orgánizó una procesión con la imagen descubierta hasta la parroquia, celebrándose con tal motivo grandes festejos.

La Santísima Virgen estuvo durante muchos años en la parroquia, llamada entonces de Nuestra Señora de Palomares, hasta una ampliación realizada en la, hasta entonces llamada, ermita de san Sebastián, dónde se trasladó de manera definitiva y dónde en la actualidad recibe culto. El Cabildo Municipal insta al eclesiástico nombrarla Patrona de la Villa en el año de 1726.

Fue coronada canónicamente por el primer obispo de la Diócesis de Asidonia-Jerez, don Rafael Bellido Caro el día 14 de agosto de 2000.

El 13 de junio del año del Señor de 2011, por decreto firmado por el obispo de Asidonia-Jerez, don José Mazuelos Pérez, la antigua ermita es elevada a Santuario Diocesano.

Lleva la Virgen media luna a sus pies y ráfaga de plata del siglo XVIII. Las coronas, de la Virgen y del Niño, fueron realizadas por orfebrería ‘Maestrante’, en el año 2000, con motivo de su Coronación Canónica. Luce bastón de mando y la Medalla de Oro de la Villa, y una cruz pectoral regalada por monseñor don Rafael Bellido Caro.

Desde el año de 1757 procesiona hasta la iglesia parroquial, donde se celebra la Función Principal de Instituto el día 15 por la mañana, y vuelve a su santuario diocesano en la noche del 31 de octubre, previa a la Tradicional Función del Voto, que se celebra el 1 de noviembre, gracias a su intercesión en el terremoto de Lisboa.

La leyenda del Niño de la Virgen de Regla:

Desde hace mucho, se viene oyendo que el Niño Jesús que lleva en sus manos Nuestra Señora de Regla, Patrona de Chipiona, es el mismo que llevó desde siempre la Virgen de Palomares, aunque esto tiene tintes de ser más una leyenda que una realidad.

Esta historia parte de que, alguna abuela, le contaba a sus descendientes que los frailes del Santuario de Regla, solían venir a pedir prestada la imagen del Niño a Trebujena, ya que la Virgen de Regla carecía de Niño Jesus. Cuentan estas ancianas que en una de estas ocasiones, los frailes, no devolvieron al Niño, aunque no existe ninguna foto ni testimonio escrito que avale esta teoría.

Una de las razones esgrimidas, amén de la similitud entre ambas Imágenes y de la cercanía geográfica entre Chipiona y Trebujena, podría ser que Nuestra Señora de Regla es de tez oscura y el Niño es blanco. En esa época igual se desconocía que la Virgen de Regla fue mutilada, que el niño original no existía y que el actual es del periodo barroco

Patronas de Cádiz: Nuestra Señora de las Nieves, Arcos de la Frontera.

Nuestra Señora de las Nieves, es una talla de vestir, de las llamadas de candelero (solo tiene las manos y la cabeza talladas).

Se venera en el altar mayor de la Basílica Menor de Santa María de la Asunción. Su festividad se celebra el día 5 de Agosto, con una procesión por las angostas calles del casco histórico arcense.

El nombre de esta imagen viene dado por el día en que, según cuenta la historia, fue encontrada, el día 5 de agosto, por unos pastores y a partir de ahí se fundó la Hermandad, por el gremio de los pastores.

Nuestra Señora de las Nieves.

En el año de 1757, Fray Ramón del Rosario, Lector y Comendador del Convento de los Mercedarios Descalzos, escribía lo siguiente: “El origen de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de las Nieves se ignora, y sólo se conserva en esta ciudad por tradición antiquísima, que la dicha imagen fue hallada o aparecida en la restitución de esta ciudad a los cristianos por las invictas armas del Rey Don Alonso el Sabio, en un pocito como de cuatro varas de profundidad, en donde está una como capilla que tiene poco más de dos varas de alto y una y media de largo y cinco cuartas de latitud, sobre cuyo pozo se fundó la iglesia que aún se conserva y persevera en la misma forma, creyéndose que en la retirada de los cristianos éstos la ocultaron en dicho sitio, en donde la Divina Providencia la mantuvo por muchos años hasta que fue hallada, no sabemos si por revelación divina, o por misteriosa casualidad, ni en qué tiempo, aunque no pudo ser mucho despues que se restituyera esta ciudad a los cristianos, por no haber memoria fija, ni de su aparición ni de su hallazgo, lo que concluye su mucha antigüedad, como lo es la constante tradición de ésta. Verifícase fue en dicho sitio hallada o aparecida la dicha Señora, por los muchos milagros que ha obrado Dios con las aguas de dicho pocito, de las que han usado y usan los enfermos, consiguiendo su entera sanidad muchísimos”.

El 24 de febrero del año de 1737, el Cabildo Municipal arcense, acordaba nombrar a la imagen de Nuestra Señora de las Nieves, Copatrona de la ciudad, juntamente con la Virgen del Rosario que lo venía siendo por antigua tradición.

Viste la Santísima Virgen el atuendo mercedario, con escapulario, correa y el escudo de la orden en el pecho y manto blanco, que nunca se le ha quitado desde que se lo pusieron los religiosos de la orden. Su cara se enmarca con un rostrillo de encaje blanco con pedrerías y cristales. Luce ráfaga de plata sobredorada y es tocada con una corona de idéntico material, portando un cetro en la mano derecha. Al contrario que otras patronas, Nuestra Señora de la Nieves, no porta en sus manos al Niño Jesús. A sus pies lleva una media luna con estrellas de sus puntas.

“Baculazo”

Brillante, original y con un toque rancio y añejo, ese que tanto gusta a algunos cofrades, fue la salida extraordinaria que el pasado 6 de julio realizara la Hermandad jerezana del Prendimiento, por el 125 aniversario del Restablecimiento de los Estatutos de la misma.

Pero todo lo festivo se vino abajo cuando, jornadas después, la Hermandad del Miércoles Santo anunció que destituía a su capataz, Juan Montero Suárez por desobedecer la órdenes dadas por la dirección de la Cofradía. Éstas se referían al momento de los saludos a otras Hermandades y le prohibía, expresamente a los capataces, subir los paso a las aceras. Reunida en Cabildo de Oficiales la Junta de Gobierno, decide destituir al capaz del paso de misterio, debido a sus reiteradas desobediencias, ya que desoyó ésta orden, y subió el paso del Señor hasta la misma puerta de la iglesia de la Victoria. Hasta aquí todo normal.

Lo extraño vino cuando Ángel Ramos, Delegado de capataces y costaleros de la Junta de Gobierno, denuncia ante la Delegación Docesana esa destitución, argumentando un defecto de forma, ya que no se encontraba este punto en el orden del día. El Secretario General Canciller, don Diego Valle Serrano, resolvió entonces invalidar la decisión del Cabildo de Oficiales y revocar su decisión.

No quedaría ahí la cosa cuando el obispo, reunido con el ya cesado exHermano Mayor, le da dos alternativas: Mantener al capataz hasta el año 2020, y tomar la decisión de su cese después de la próxima Semana Santa o convocar inmediatamente Cabildo General Extraordinario de Elecciones. Al no haberse dado respuesta desde la Hermandad a ninguna de las dos opciones, el obispo dicta en un decreto la destitución de toda la Junta de Gobierno, incluido el denunciante, y nombra al párroco de Santiago como Comisario de la Hermandad.

Llegado a este punto, debo reconocer que me cuesta un poco ser imparcial, debido a que he estado en Junta de Gobierno, y se el problema que supone algún cargo, capataz en este caso, que va por libre y no acatar órdenes de nadie, y me hago varias cuestiones: ¿Era necesario llegar a este punto? ¿Se puede destituir a una Junta de Gobierno, por un defecto de formas en el orden del día? Si se le avisó al capataz, ¿Está justificado su cese? ¿Debe obispado mantenerse al margen, al ser una cuestión netamente interna? ¿Puede y debe el obispado obligar a una Junta de Gobierno a tener como “cargo de confianza” a alguien en quien la ha perdido? ¿Era adecuado que obispado “obligara” a una convocatoria electoral si no tocaba? En este decreto dice que quiere que el Comisario “convoque elecciones prontamente” ¿Para qué quitar una Junta de Gobierno, elegida por sus Hermanos, y convocar elecciones prontamente? ¿Se quería quitar obispado de encima a esta Junta y la salida era su destitución? Según dicen algunos ha pesado, en esta destitución colectiva, que el capataz sea familiar del Delegado Diocesano de HH y CC, yo no entro ahí.

Es evidente a mi entender que, la destitución de una Junta de Gobierno, debiera darse por cosas más graves que el simple cese de un capataz, esté en el orden del día o no, máxime cuando fue advertido de no hacer lo que hizo. Creo que la destitución debe ser la última decisión a tomar por la Autoridad Eclesiástica, debido a su gravedad. También es evidente, a mi entender, que desde obispado no se ha respetado la decisión ni la autonomía de la Junta, esté el asunto en el orden del día o no, y que la petición de mediación de varios exHermanos Mayores ante el obispado, parece haber traído más contras que pros.

En el escrito se contempla que las decisiones de la Junta son soberanas, siempre y cuando se hagan en tiempo y forma correcta. Y yo me pregunto ¿No habría sido más correcto, por parte de obispado, pedir o en su caso “obligar” a la Junta de Gobierno a convocar un nuevo Cabildo de Oficiales, incluir en la orden del día el punto a debatir y llevarlo a su ejecución, en vez de la decisión tomada? Por otro lado, habría que hacer la misma pregunta a los miembros de la destituida Junta de Gobierno.

Esta claro que se ha tomado la decisión más sangrante para una Hermandad: Desautorizar a sus Hermanos, sobre lo votado en Cabildo de Elecciones y a su Junta de Gobierno. Comparto la reflexión del, ya, exHermano Mayor en las que expresa su malestar, sintiéndose “profundamente defraudado con la Iglesia” ya que “… Una decisión tomada por la Junta, es una de las competencias que le corresponde”. También es verdad que tanto la Autoridad Eclesiástica, como las Juntas de Gobierno de todas las Hermandades, como los Hermanos de las mismas, debemos tener el principio del amor al prójimo y el perdón de las faltas, por todas las partes.

Si con este decreto, obispado, pensaba zanjar toda esta polémica, nada más lejos de la realidad. Un grupo de Cofrades, está recogiendo firmas, en la plataforma Change.org, para pedir el cese del Delegado Diocesano de Hermandades y Cofradías, don Joaquín Perea, así como un cambio de Obispo y de toda la cúpula del obispado, argumentando las malas artes de todos estos, así como denuncian los constantes incumplimientos, arbitrariamente, de los propios Decretos del obispado, del tiempo que lleva el Delegado Diocesano en el cargo y dando un toque de atención sobre el capataz destituido y sus relaciones familiares y con cierto partido político.

¿Sería interesante, igual que dice el “libro verde” para los cargos en las distintas Juntas de Gobierno, que los cargos en el obispado y todas sus delegaciones, también tuvieran un tiempo y, pasado este, cesaran de sus cargos?

Por último, en este mundo es muy utilizable eso de que “quién se mueve, no sale en la foto”, pero ¿es la solución para quien está dentro de una Hermandad o Junta de Gobierno, y no quiera perder el carguito, hacer suyo aquello de “con la iglesia hemos topado”? Pienso que no, al contrario, debemos ser los más críticos con nosotros mismos y hacer cumplir y respetar el principio de igualdad entre Hermandades, sean de dónde sean, y las decisiones de las distintas Juntas de Gobierno, salvo meteduras de patas garrafales, o salidas de tono que nada tenga que ver con el principio de la palabra HERMANDAD.

Esperemos que este “baculazo” o “decretado”, como se conoce a estas decisiones en el argot cofrade, dejen de ser noticia no por su normalización, sino por su extinta práctica, mientras tanto desear la mejor de las suertes a la Hermandad de Santiago.

Estilo de carga a cincho de Sanlúcar de Barrameda

Se denomina “cincho” a una correa de cuero, compuesta por una hebilla metálica y una lengüeta, de un metro y medio aproximadamente, y que se utilizaba para cargar, sobre un hombro, algunos pasos tanto de penitencia como de gloria, en Sanlúcar de Barrameda.

Los pasos que eran llevados con este sistema, no tenían trabajaderas, sino que estaban divididos en calles, normalmente unas cuatro, por unas traviesas longitudinales inferiores y unas zambranas, donde se colocaban dos “cinchos”, a la medida de cada uno de los cargadores o portadores, quien se lo ataba al cuerpo y se enganchan por el interior de los pasos procesionales, para que los cargadores lo pusieran sobre sus hombros.

Este estilo particular y autóctono de carga en la provincia de Cádiz, tiene su origen, como en otras localidades andaluzas, con estilos de carga relacionados con los diferentes trabajos de la época.

En este caso, su origen lo tiene en Sanlúcar de Barrameda, donde los que portaban los pasos, anteriores a los Hermanos Costaleros, eran obreros agrícolas, en especial, jornaleros de viñas, arrumbadores de bodegas, atrepadires (descargadores) y arrieros, quienes transportaban mercancías con animales y carros. Estos últimos, aprovechando las herramientas propias de sus trabajos, utilizaban el “cincho”, con el que sujetaban la montura de la cabalgadura de las bestias, para llevar los pasos en los que eran contratados y cobraban por ello.

Debido a esta contratación, por parte de las Hermandades, era muy habitual ver mulos y caballos amarrados en los alrededores de las diferentes iglesias y capillas, desde las que alguna Hermandades salían a procesionar por las calles de Sanlúcar.

En la actualidad esta técnica de carga es un método en desuso. Solo el Cristo de la Humildad y Paciencia, de la Hermandad de La Cañita, y los dos pasos de la Hermandad de la Vera Cruz lo utilizan o al menos lo utilizaban hasta hace más bien poco. El resto de Cofradías sanluqueñas usan como método de carga el costal.

Patronas de Cádiz: Nuestra Señora del Carmen Coronada, San Fernando.

Nuestra Señora del Carmen Coronada de la ciudad de San Fernando, es la Titular de la Venerable y Real Hermandad de Nuestra Señora del Carmen Coronada. Es esta una talla de madera policromada, que representa a la Santísima Virgen María, en su advocación del Monte Carmelo y se venera en la iglesia conventual de Nuestra Señora del Carmen.

Es una imagen de candelero, es decir solo posee las manos y el busto tallado, de autor anónimo, realizada en madera y con una melena de pelo natural. Su origen probablemente sea guatemalteco o genovés. Lleva en su brazo derecho la imagen de un niño Jesús y en su mano izquierda el escapulario carmelita y el cetro. Esta magen es obra anónima donada a la Hermandad por su primer Hermano Mayor, don Luis de Ardila en el año de 1708.

A lo largo de la historia, han sido muchas las ocasiones en las que los ciudadanos de San Fernando, han pedido la intercesión de su Patrona, bien con motivo del azote de epidemias o de catástrofes naturales.

Siendo Prioste de la Hermandad don Juan Aguilera Lozano, Coronel de Artilleria, se eleva propuesta a la Reina Regente, Doña María Cristina de Habsburgo, para el nombramiento como Patrona de la Armada de la, particularmente de esta imagen de la Virgen del Carmen. Esta petición es aprobada por el Ministro de Marina, don Cristóbal Colón de la Cerda, duque de Veragua, por Real Decreto con fecha de 19 de abril del año de 1901.

El 19 de diciembre del año de 1907, se distingue a la Corporación con el Título de Real, tras la aceptación de Su Majestad, Alfonso XIII, del nombramiento de Prioste y Protector de la Hermandad.

El día 14 de junio del año de 1920, tras petición elevada por el Excelentísimo Ayuntamiento, presidido por D. Salvador García Suffo, fue nombrada Patrona de la Ciudad de San Fernando. La celebración de este patronazgo se verificó los días 16 y 17 de julio del año de 1921.

La Virgen del Carmen en su paso.

La iniciativa para coronar canónicamente a la Imagen, surge en marzo de 1950, tras la propuesta del prior de la comunidad Fray Vicente de San José a la propia Hermandad. Esta acoge está propuesta con entusiasmo, y constituye una comisión para que se encargue de darle forma a tan magno proyecto en el que involucrarían al clero, a la Marina y a la Corporación Municipal.

Un mes después de constituirse está comisión, se elevan las preces suplicatorias a la Santa Sede, con el informe favorable del prelado de la Diócesis de Cádiz, don Tomás Díez Gutierrez.

El 7 de junio del año de 1950, Su Santidad Pío XII, firma el edicto papal por el que se le concede la coronación canónica. El 21 de agosto de ese mismo año se forma en la Capitanía General la Junta Magna Pro-Coronación, que sería la encargada de preparar los actos.

Esta Junta Magna organizó un amplio programa de actos anteriores a la ceremonia de coronación. Los padrinos de la coronación fueron el Almirante don Salvador Moreno Fernández, Ministro de Marina, y el alcalde don Francisco García Ráez.

Amaneció el 12 de octubre del año de 1951 y, en el atrio del ayuntamiento, tuvo lugar la misa pontifical, oficiada por el prelado de la Diócesis Monseñor Díez Gutierrez. Al finalizar la misa, se puso sobre la cabeza de la Virgen del Carmen la corona, organizándose despues la procesión de regreso a su templo.

El 27 de octubre del año de 1954, el pleno del ayuntamiento, aprueba conceder el título de Alcaldesa Perpetua Honoraria de la ciudad de San Fernando, siendo alcalde don Francisco García Ráez.

Nuestra Señora del Carmen Coronada, Patrona de San Fernando, Cádiz.

La Virgen, por Decreto publicado en el Boletín Oficial del Ministerio de Marina del 10 de agosto de 1955, recibe los Honores de Capitán General, por lo que luce el fajín correspondiente a este cargo en su cintura.

Ambas distinciones, la de Alcaldesa Perpetua y la de Capitán General, fueron impuestas a la imagen el 12 de octubre del año de 1955 en el atrio del ayuntamiento, por el alcalde de la ciudad don Francisco García Ráez y el Capitán General del Departamento marítimo don Ramón de Ozámiz y Lastra.

La fecha del 12 de octubre quedó marcada a fuego en la historia de la Hermandad del Carmen, hasta tal punto que, a partir de la Coronación Canónica, se traslada a ese día la procesión Carmelita por las calles de la ciudad. No obstante en el año de 2015, vuelve a salir el 16 de julio, por petición de los Hermanos y de la ciudad de San Fernando, teniendo el besamanos por la mañana y la procesión de alabanzas a la tarde.

A vueltas con el Sábado Santo

“El obispo Mazuelos otorga el privilegio al Santo Entierro de no ir a la Catedral”. Así titulaba, hace unos días, un periódico de Jerez de la Frontera esta noticia de calado en el mundo Cofrade, y digo de calado por dos razones: La primera por que con este decreto se rompe la Carrera Oficial en la jornada del Viernes Santo, en su último tramo, y la segunda por que hace que muchos, vuelvan a hablar del tan comentado Sábado Santo en Jerez.

El obispo Mazuelos con el Papa Francisco en 2018.

El “privilegio”, y lo entrecomillo por que para mí más que un privilegio, es hacer bajar un escalón a la Hermandad del Santo Entierro jerezano, aprueba que la Cofradía haga Estación de Penitencia en la plaza de la Asunción, sin llegar a la Santa Iglesia Catedral, en la Semana Santa de 2020. Esta excepción se otorga con el fin de que la Cofradía pueda recortar su itinerario y horario y así poder recogerse a una hora más temprana. En dicho decreto se argumenta que este “privilegio” se establece al estar el Cabildo Catedral y el ordinario del lugar en la plaza de la Asunción, acompañando a la procesión.

Verdad es que esta noticia ha sido bien recibida en la Corporación, ya que le permitirá poder recortar el horario y así evitar hacer su entrada ya en la madrugada del Sábado Santo. El resto de Hermandades de la jornada, se verían perjudicadas, ya que tendrán que retocar sus horarios, por no decir del desagravio para los usuarios de los palcos en la zona de José Luis Díez, que no podrán ver pasar a la última Cofradía de la jornada.

Varias son las vueltas que se le ha dado al tema, y también son muchas las opiniones vertidas sobre esta jornada, ya que muchas personas, amén de la propia Hermandad, no veían con buenos ojos las altas horas de la madrugada a las que deambulaba por las calles jerezanas.

Paso del Santo Entierro de Jerez de la Frontera.

Llegados a este punto, se ha procedido a poner un parche, otro más, en una jornada que, más tarde o más temprano, tendrá que ser profundamente remodelada, bien por la incorporación de nuevas Hermandades, bien por la inercia de los propios tiempos. Es por ello que tendrá que ponerse sobre la mesa alguna vez la, tan temida por algunos y esperada para otros, jornada del Sábado Santo.

Son muchas las ciudades, de otras Diócesis, que tienen procesiones en esta jornada, ¿Por qué en Asidonia-Jerez no? Algunos dicen que por que no se puede, otros que no tiene sentido que una parte de los cristianos estén celebrando aún la muerte de Cristo, mientras otros celebran ya la Pascua de Resurrección, otros que por que el señor Obispo, sencillamente, no quiere.

En el año de 1956 el, por entonces, cardenal Bueno Monreal firmaba un decreto que permitía procesiones el Sábado Santo. De echo la propia Hermandad de la Piedad jerezana, organizó un Santo Entierro Magno, con la incorporación de varias Cofradías más. Cuatro años después de crearse la diócesis de Asidonia-Jerez, en el año de 1984, don Rafael Bellido Caro, por entonces Obispo de la Diócesis, firmó un decreto por el que se prohibían las procesiones en esa jornada, y las dos Hermandades que procesionan ese día (Santa Marta y Santo Entierro) tuvieron que irse a otros días de la Semana Santa. Fue entonces cuando la Hermandad del Santo Entierro pasó a ocupar la última posición del Viernes Santo.

Desde hace bastante, muchos cofrades se preguntan ¿por qué si en otras localidades de la provincia, y de fuera de ella, hay jornada de Sábado Santo, en la Diócesis de Jerez no?

En su momento don José Mazuelos dijo que podrían salir procesiones, el Sábado Santo, por la mañana o al menos que la última Cofradía estuviera fuera de la Catedral, con la suficiente antelación para que se pueda preparar la Vigilia Pascual con tiempo. También ha comentado el Obispo que las Hermandades deben ir a la Catedral siempre, sí o sí. Por eso, es de difícil comprensión este decreto que acabamos de conocer.

Hay dos Hermandades en Jerez, Santo Entierro y Mortaja, que varias veces han manifestado su deseo de poder procesionar en un futurible Sábado Santo. Llegados a este punto, ¿podría plantearse desde el Obispado realizar un decreto, aunque solo sea para ciudad de Jerez que es la que tiene el problema, para que el Sábado Santo se pueda procesionar? Si fuese así, ¿Podría recoger este decreto que las Hermandades deben estar recogidas en sus templos antes de las diez de la noche, para así celebrar la Pascua de Resurrección? ¿Obligará a cambiar los Estatutos de la Hermandad de la Piedad, si en ellos recoge el itinerario y dice que debe hacer estación penitencial en la Santa Iglesia Catedral para que, en su caso la Estación de Penitencia quede registrada en la plaza de la Asunción? O por el contrario, ¿el decreto exime de cumplir este último punto? Por último, si el Cabildo Catedral y el ordinario del lugar está en la plaza de la Asunción otro día, ¿Tiene sentido que las Hermandades lleguen hasta la Catedral?

Verdad es que este futurible decreto, el de que haya Sábado Santo solo en la ciudad de Jerez, podría verse, desde otras localidades de la Diócesis, como discriminatorio hacia estas, aunque en otros lugares de la Diócesis, no se da esta problemática.

Con la jornada del Sábado Santo, se solucionaría el “problema” que se crea en el último tramo de la Carrera Oficial, con la puesta en marcha de este decreto, en la que sus usuarios se verán afectados por no poder ver pasar la Cofradía de la Piedad, “gracias” al decreto obispal.

Cierto es que la Semana Santa de Jerez, declarada Bien de Interés Turístico Nacional el 25 de febrero de 1993, no se merece terminar una jornada como la del Viernes Santo, de esa manera. Y a partir de aquí opinen. Habrá gustos para todos y todas, pero creo que es un tema para poner, una vez más, encima de la mesa.