Fallece Fray Ricardo de Córdoba

Don Ricardo del Olmo López, Fray Ricardo de Córdoba, sacerdote y fraile Capuchino, nació el 1 de octubre de 1946 en la Puerta del Rincón, Córdoba.

Ingresó en la Orden Menor de los Franciscanos en el año de 1968, y realizó los estudios eclesiásticos en Antequera. Fue ordenado en Córdoba el 8 de diciembre de 1975, por el obispo don José María Cirarda Lachiondo en la iglesia de San Pablo.

Ha tenido diversos destinos, siendo Jerez de la Frontera uno de sus últimos. Llegó a ostentar el cargo de Hermano Guardián de la Orden.

Ha sido pregonero, Cofrade, diseñador de muchos de los enseres de diferentes Hermandades de casi toda Andalucía, fundador de varias Hermandades y Hermano de 17 de Córdoba, Sevilla, Sanlúcar de Barrameda, Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Linares entre otras.

Fray Ricardo, que era una persona de gran temperamento, y que será recordado por su forma de predicar, directa y concisa, ha fallecido en Córdoba en el día de hoy, después de sufrir un fallo cardíaco días atrás.

Descanse en paz.

Francisco Pinto Berraquero en El Puerto de Santa María

El escultor Francisco Pinto Berraquero nace en la calle Francos, el 6 de junio de 1924, en la gaditana localidad de Jerez de la Frontera.

Comenzó a formarse en el propio taller de su padre, Lutgardo Pinto Ruíz, con tan solo once años. Allí vivirá rodeado de herramientas e imágenes que le ayudarán a ir creciendo en su labor.

Entre los años de 1938 y 1941, Francisco Pinto pasó por la Escuela de Artes y Oficios de Jerez de la Frontera. Su paso por aquí le aportó una nueva visión de su trabajo. Aquí conocería a grandes profesionales como Nicolás Soro, Juan Padilla y Juan Luis Vassallo, representantes de lo que más tarde se llamó escuela castellana y que para Pintó Berraquero significó un nuevo aire.

Cuando termina sus estudios en la Escuela de Arte de Jerez, se traslada, en el año de 1941, a Madrid, dónde ingresa en la Escuela Central de Arte y Oficios, para seguir su formación.

Francisco Pinto Berraquero junto a uno de sus monumentos.
Francisco Pinto Berraquero junto a uno de sus monumentos.

En Madrid, uno de sus primeros profesores de modelado fue José Capuz Mamano, quién también fue maestro de Vassallo.

Trabajó de aprendiz en el estudio de varios escultores, como Juan Cristóbal González Quesada, un escultor almeriense, aunque su verdadero maestro fue Luis Marco Pérez, pues no sólo compartió el conocimiento de Pérez, sino también su amistad. Con él se formó en todo lo relacionado con la imaginería, como es sacar punto, el vaciado y el trabajo en equipo.

Al terminar sus estudios, en el año de 1950, vuelve a su Jerez natal. Es entonces cuando comienza a modelar sobre los temas que le gustaban, como son los oficios y la vida de los trabajadores jerezanos: Vendimiadores o arrumbadores.

Primer plano de Madre de Dios del Patrocinio (Hermandad de Santa Marta, Jerez)
Primer plano de Madre de Dios del Patrocinio (Hermandad de Santa Marta, Jerez)

Con respecto a sus tallas cofrades, hay que destacar la imagen de María Magdalena para la Hermandad de la Lanzada de Jerez de la Frontera en el año de 1955, el conjunto escultórico para la Hermandad del Transporte, también de Jerez, un año después, la Virgen del Patrocinio, de la Hermandad jerezana de Santa Marta del año de 1959, así como el crucificado de la Hermandad del el Santísimo Cristo del Perdón, de Jerez (1962-1965), entre otras obras.

En el año de 1965, siendo profesor en la Escuela de Artes y Oficios de Jerez de la Frontera, se asocia con Manuel Prieto Fernández, un antiguo discípulo, con el que montará un taller hasta el año de 1982. De esta época es Nuestro Padre Jesús de la Misericordia, de la Hermandad de la Candelaria, de Jerez en el año de 1977.

Nuestro Padre Jesús de las Misericordias (Hermandad de la Candelaria de Jerez)
Nuestro Padre Jesús de las Misericordias (Hermandad de la Candelaria de Jerez)

También realizó varios monumentos para la ciudad de Jerez de la Frontera, entre los que destacan el Monumento al Arrumbador en el año de 1992 o el de las Aguas de Jerez un año después.

Hablar de Berraquero en El Puerto de Santa María, es hablar de las Hermandades de Flagelacion y Oración en el Huerto.

En el año de 1951, para completar el paso del Cristo de la Flagelación, se encarga a Berraquero y su padre, la talla de dos sayones azotando al Señor. Estos aparecerían de pie, con actitud amenazante y con un flagelo en la mano.

Sayones de la Hermandad de la Flagelacion, El Puerto de Santa María
Sayones de la Hermandad de la Flagelacion, El Puerto de Santa María

Diez años más tarde, en el año de 1961, fue bendecida la imagen de Nuestro Señor Jesucristo Orando en el Huerto, por Monseñor Jose María Cirarda Lachiondo, obispo auxiliar del Cardenal de Sevilla, José María Bueno Monreal, cuya residencia estaba en Jerez de la Frontera.

Se trata de una imagen de Jesús, arrodillado, con los brazos y manos extendidos en señal de súplica, entrega y en actitud clamatoria. Su cabeza está inclinada hacia atrás, eleva el rostro y dirige la mirada al cielo y su boca aparece entreabierta. En su rostro se ve reflejada la tensión y una expresión de sufrimiento. Como detalle, también se puede observar en su rostro la hematidrosis (sudor de sangre en frente y cuello).

Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto de El Puerto de Santa María
Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto de El Puerto de Santa María

Es una imagen de candelero, para vestir, por lo que únicamente tiene tallados la cabeza, el cuello, las manos y los pies. La talla de cabello y barba guardan relación con las formas naturalistas, derivadas de la imaginería barroca andaluza.

También talló el primer ángel confortador de esta Hermandad, así como la primitiva Dolorosa de la misma, así como el Cirineo de la hermandad de los Afligidos.

Fallece Francisco Pinto Berraquero, el 7 de abril de 2004, Miércoles Santo, en Jerez de la Frontera.

Francisco Buiza: Su obra para El Puerto de Santa María

Tras la Semana Santa, seguimos ahondando en los imagineros que dejaron sus obras en El Puerto de Santa María. En esta ocasión hablaré sobre Francisco Buiza Fernández.

Nació este imaginero en la sevillana localidad de Carmona, el día 23 de abril del año de 1922, en una familia de siete hermanos.

Desde que era un niño, estando estudiando en el colegio de los Salesianos, ya modelaba y hacía figuritas de nacimiento de barro, que vendía o cambiaba a sus compañeros. Estudió en ese centro hasta que cumplió los 13 años y allí reafirmó su interés por las artes plásticas.

Hasta el año de 1939, trabajó en Carmona como agricultor, pastor y ganadero, aunque encuentra tiempo para seguir tallando figuras de reducido tamaño, con raíces de olivo, utilizando una navaja.

En esos años, visita las iglesias de Carmona, para observar sus imágenes procesionales. Esto le servirá como un primer aprendizaje artístico. En esta época participa en certámenes y concursos locales, en los que obtiene premios y menciones, completando así una primera fase de aprendizaje, principalmente autodidacta.

Era muy joven aún, cuando se trasladó a Sevilla, donde vivió desde el año de 1939. En el taller de Francisco Vélez Bracho, aprende a trabajar la madera con la gubia y trabaja como tallista. Al mismo tiempo, y por las tardes, completa su formación cursando dibujo y modelado en la Escuela de Artes y Oficios.

Desde el año de 1945 pasa a trabajar como modelista, en el taller de Pedro Navia. En este lugar conoce a jóvenes promesas como Luis Ortega Bru y a su maestro, el escultor e imaginero Sebastián Santos Rojas, de quien se convertirá en su mejor discípulo, entre los años de 1946 hasta 1952, y su gran amigo para el resto de su vida.

El año de 1952 le sirve para inicia su carrera profesional en solitario. Situat su taller en la sevillana calle Viriato. En esta época, Buiza, se especializa en imágenes del Niño Jesús.

El año clave en su vida fue 1962, con 43 años, cuando sufre un accidente conduciendo una moto, que lo obligó a estar hospitalizado un año. En ese momento se encontraba realizando el Cristo de la Sangre, para la Hermandad sevillana de San Benito. Esta obra supuso una gran oportunidad para demostrar su gran calidad artística. Desde entonces su prestigio, como imaginero, crece y el número de encargos ya no cesarán.

Fue un gran admirador del arte y la escultura barroca del siglo XVII, especialmente de la obra de Martínez Montañés y Juan de Mesa, Montañés hizo imágenes tan apoteósica como el Señor de Pasión y el segundo realizó la talla de Jesús del Gran Poder, el Señor de Sevilla. Buiza tuvo muy presente a ambos autores, llegando a copiar algunos atributos para sus obras.

Maestro admirable, durante su vida contó entre sus alumnos con diversos artistas reconocidos, posteriormente, en el campo de la imaginería religiosa como Luis Álvarez Duarte, Francisco Berlangao, Juan Manuel Miñarro, Juan Ventura o Augusto Morilla Delgado.

Perteneció a las Hermandades de San Benito y de la Vera+Cruz de Sevilla, siendo nombrado en ambas como Hermano Honorífico. Tanto en la ciudad de Sevilla, como en Carmona, tiene calles rotuladas con su nombre. Alcanzó una gran fama también en la escultura profana.

Sus obras más destacadas puedieran ser el Cristo de la Resurrección, de la Hermandad del mismo nombre de Sevilla, el Cristo de la Hermandad de las Cigarreras, el Gran Poder y Jesús Yacente de Coria del Río. También realizó ángeles y evangelistas, para el exorno de pasos como los de las Hermanades de los Gitanos, Montesión o la Estrella de Sevilla.

Para Cádiz y su provincia dejó grandes obras, entre las que cabe destacar el Santísimo Cristo de las Aguas, el Santísimo Cristo del Descendimiento, Nuestra Señora de la Luz, Nuestra Señora de la Salud, María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos del Perdón y María Santísima de la Trinidad de Medinaceli para la capital, así como la imagen de Jesús Cautivo de Chipiona y la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo de El Puerto de Santa María. Es en este ultimo dónde me detendré.

Nuestro Padre Jesús Cautivo es una imagen de talla completa, para vestir, de estilo neobarroco, y que fue tallada en el año de 1978. Realizada en la época dorada de Buiza, siguió los cánones de Juan de Mesa.

Esta imagen representa a Cristo maniatado, cabizbajo y abandonado por sus discípulos, tras ser prendido en el monte de los olivos. Su rostro refleja una profunda soledad, en actitud reflexiva y apesadumbrada. De poderosa cabeza, manos y pies, destaca por el cuidado a la hora de tallar la cabellera, la barba es bífida, y tiene unos expresivos ojos y la boca entreabierta, mostrándo con detalle los dientes superiores y la lengua. Mide 1,77 metros de altura aproximadamente.

Procesionó por vez primera en el año de su creación, 1978, y lo hizo sobre el antiguo paso de Nuestra Señora del Dolor y Sacrificio, que se había reformado para ello y que, hasta entonces procesionaba sola.

El 1 de marzo del año de 1983, Francisco Buiza, sufre una dolorosa y grave enfermedad que puso fin a su vida, a la edad de 61 años en la ciudad de Sevilla, dejando tras de sí un gran catálogo de obras, extendidas por toda España.

… ¡Ahí quedó!

Se abría la Cuaresma de 2019, con un Miércoles de Ceniza lluvioso y desapacible, que finalmente acabaría por cumplir aquello de que “sí llueve en Miércoles de Ceniza, llueve en Semana Santa”.

Como si nada, se fueron cumpliendo jornadas, y Cultos, besamanos y besapiés se celebraron en cada Hermandad cumpliendo con su cita cuaresmal.

Un nuevo Domingo de Pasión llegó y con él, el brillante pregón de Constanza Jiménez Solís, que dio paso a la antesala de la Semana Mayor portuense.

Llegó y se fue… La Semana Santa vino y se nos escapó de las manos, en un abrir y cerrar de ojos.

La lluvia fue protagonista en la segunda parte de la semana, aunque a penas hizo deslucir las procesiones. Como se suele decir, en esta vida nunca llueve a gusto de todos y, para un Cofrade, la lluvia en Semana Santa nunca es bien recibida.

VIERNES DE DOLORES.

Se estrenó la Carrera Oficial portuense de 2019 con un hito histórico, debido a la entrada en la misma de las Agrupaciones del Viernes de Dolores por vez primera. Una Carrera Oficial perfectamente engalanada desde ese día, así como la fachada principal de la Casa Consistorial.

Como novedad, nos traía este día el adelanto de lo que será el paso de Dolores de san Francisco, con el dorado de parte de la canastilla y la que, presumiblemente, será una de las últimas salidas del actual Titular del Prendimiento.

SABADO DE PASIÓN.

El Sábado de Pasión se abrió en Vallealto, con un Señor del Soberano Poder renovado por su autor, que cumplió con su visita al cuerpo de bomberos de la ciudad y sonando, cada vez más, su acercamiento al centro de la ciudad.

También es este el día para el Beso de Judas, una Asociación que parece apuntar alto, en lo que a caridad se refiere, y que una vez más tuvo a su barrio acompañándola.

DOMINGO DE RAMOS.

El Domingo de Ramos y palmas amaneció brillante, con buen tiempo y hasta con algo de calor y puso en la calle a una Hermandad de la Borriquita que, salvo por la estética y algún problema con la palmera, supo una vez más abrir la Semana Santa portuense de forma brillante. Destacó el exorno floral de la Virgen de la Entrega por su elegancia y el buen trabajo de sus costaleros.

La otra Hermandad de este día, Flagelacion, puso el estreno de esta Semana Santa en la calle, con un nuevo paso para el Señor, que se presentó en la primera fase de carpintería, y la Virgen de la Amargura estrenando borlas de bellotas en las bambalinas y un exuberante exorno florar, con uvas incluidas.

LUNES SANTO.

El Lunes Santo amanecía algo más fresco que el día anterior, el tiempo acompañó y se pudo disfrutar de una jornada tranquila.

Afligidos puso en la calle un ordenado y nutrido cortejo, y presentó el dorado de parte de la canastilla del paso del Señor. El silencio que acompañó al Señor del hospital, sólo fue roto por los aplausos de parte del público que, parece, aún no comprender que hay ciertos momentos de la Semana Santa en los que no se debe aplaudir. La Virgen del Rosario en sus Misterios Dolorosos, salía al son de la marcha real y la marcha Cristo de la Alcazaba la ponía en la avenida de Micaela Aramburu de Mora.

MARTES SANTO.

El Martes Santo lució un cielo azul y una temperatura más que agradable. En esta jornada, la Hermandad de los Cerillitos abrió los desfiles procesionales a las seis y cuarto de la tarde. Apareció el crucificado de Ovando y sonó el himno, engarzado hasta tres marchas seguidas, con la elegancia que nos tiene acostumbrado. Salía la Virgen de la Piedad, al son de la marcha, para ponerse en la calle entre rosas y liliums.

Dolor y Sacrificio es sinónimo de recogimiento y oracion. Jesús Cautivo lucía túnica blanca, sobre un monte de claveles. Por su parte María Santísima del Dolor y Sacrificio iba ataviada con ropa de hebrea y tocada con aro de estrella, mientras sus Hermanos de fila rezaban las estaciones del Vía Crucis. Finalizó la jornada con un desapacible viento, que hacía presagiar lo que ocurriría el día siguiente.

MIÉRCOLES SANTO.

Amaneció el Miércoles Santo con fuerte viento de levante y algo de nubosidad, como ya anunciaran los partes semanas atrás y con la incertidumbre meteorológica presente.

La tarde se presentaba complicada y los nervios estaban a flor de piel en la Hermandad del Huerto, que reunió a su Junta de Gobierno y decidió pedir una dispensa y aplazar su hora de salida una hora más tarde.

Finalmente hizo su salida procesional, una hora después, bajo un cielo amenazante de nubes negras y cerrando el día a las dos y trece de la madrugada del Jueves Santo.

JUEVES SANTO.

No hay lugar a dudas de que el Jueves Santo, día del amor fraterno, es de los días más complicados, meteorológicamente hablando, de la Semana Santa. Quizás la Hermandad de Humildad y Paciencia sea de las más perjudicadas por la lluvia, bien sea por recibir una mojada en pleno desfile procesional, bien por quedarse en casa por dicho motivo. Sea como sea, la mañana del Jueves Santo se tornaba nubosa y con lluvia, dejando paso a una tarde más despejada y con el sol y las nubes siendo protagonistas.

La Humildad decidió echarse a la calle y, a la hora acordada, plantó su cruz de guía en la calle Espíritu Santo. Tras un nutrido número de nazarenos, hizo su presencia en el dintel del convento el paso de Cristo pensante, que este año lucía sobre un monte de claveles rojos, y, tras la difícil maniobra de salida, comenzó su procesionar por las calles portuenses.

Poco tiempo después haría lo propio el paso de palio de Nuestra Señora del Desconsuelo que, como estreno significativo, lucia unos nuevos candelabros de cola con diez brazos, del taller sevillano de Manuel de los Ríos e iba exornada con claveles de color rosa.

Fue un Jueves Santo sin sobresaltos en cuanto a la meteorología y que se desarrolló de forma normal.

MADRUGADA.

Llegó la Madrugá, cada vez menos madrugada y más alba, y la Hermandad del Nazareno, como novedad, hacía su salida procesional, desde la Basílica Menor con banda, a las seis de la mañana.

Transcurría la jornada de manera normal, cuando eran algo más de las once y media de la mañana, y un fuerte aguacero les sorprendía, enfilando la última parte de su recorrido. La Hermandad decidió no romper la Cofradía y seguir un paso al otro, teniéndose que recoger de forma apresurada y cerrando de esta manera la Madrugada del Viernes Santo, en la que la lluvia quiso ser la protagonista.

VIERNES SANTO.

Después del sobresalto, con la lluvia de la mañana, la jornada de tarde del Viernes Santo se presentó un tanto difícil e hizo que las Juntas de Gobierno de las dos Corporaciones de este día, se reunieran y decidieran atrasar sus salidas.

Finalmente saldría una hora más tarde la Hermandad más antigua de la ciudad, Vera+Cruz, poniendo en la calle Cielos al único de sus pasos, con la antiquísima talla de Cristo crucificado, acompañado por la titular mariana de Sebastián Santos, la Virgen de Consolación y Lágrimas.

La otra Hermandad del día saldría con media hora de retraso sobre el horario inicial, para no interferir a Vera+Cruz. Aún así hubo un momento del recorrido en en que la Hermandad de la Soledad, tuvo un parón. Así, la Hermandad de la Soledad y el Santo Entierro, se puso en la calle a eso de las ocho y veinte de la tarde, abriendo el cortejo la Cruz de Guía y las diferentes representaciones de las Hermandades que quisieron acompañarla. Le seguiría el paso alegórico de las Escaleritas y más tarde el impresionante paso plateado del Santo Entierro. Nuestra Señora de la Soledad saldría minutos más tarde, con paso firme y pausado en la mecida.

A pesar de la demora en la salida, la Hermandad de la Soledad, se recogería incluso antes de su horario previsto inicialmente.

DOMINGO DE RESURRECCIÓN.

Salió la original Cruz de Guía de la Sagrada Resurrección y tras ella las representaciones de las Hermandades de Borriquita, Flagelación, Cerillitos, Nazareno, Humildad, Soledad y Vera+Cruz. Transcurría el cortejo de la Cofradía y salía el paso con Jesús Resucitado, entre repique de campanas, que tras cruzar el dintel de la Basílica, iniciaba su procesionar por las calles para anunciar que Cristo había Resucitado.

En torno a las 14:30 horas, la Semana Santa 2019 finalizaba, cuando Jesucristo Resucitado entraba en la Basílica de Nuestra Señora de los Milagros, al son de los últimos toques de la banda.

Estos fueron los últimos momentos de una Semana Santa completa, ya que salieron todos los paso a la calle, con sus luces y sombras que deberán ser analizadas en el seno de cada Hermandad y en el del propio Consejo Local de Hermandades y Cofradías.

Una Semana Santa que podríamos decir, está en construcción, debido, entre otras cosas, al gran número de pasos de Misterio (hasta 10, contando las vísperas), que están en proceso de ser terminados, pero que cuando estén finalizados, serán grandes obras que servirán para engrandecer la Semana Mayor portuense.

Una Semana Santa que ha quedado perfectamente plasmada en los vídeos de Alberto Ortega Moreno y en las fotografías que ilustran esta página y este resumen de Antonio Montero y Raúl Cordero Zarzuela.

Por mi parte dar las gracias al equipo de OndaPasion por su confianza y recordarles, a todos cuantos siguen está página, que quedan 348 días, para el 5 de abril, que nos traerá un nuevo Domingo de Ramos.

Luis Ortega Bru y su legado en El Puerto de Santa María

El imaginero y escultor Luis Ortega Bru, nace en San Roque, Cádiz, el día 16 de septiembre del año de 1916. Era hijo de un alfarero, Ángel Ortega, y esto le influyó para que, desde muy pequeño, se dedicase al modelaje de figuras de barro. Esto le llevó a reconocer que sus principios fueron la alfarería y la cerámica.

En el año de 1931, con apenas 15 años, comienza a estudiar escultura en la Escuela de Artes y Oficios de la Línea de la Concepción, y en el año de 1934 recibe clases de dibujo con el maestro y poeta sanroqueño José Domingo de Mena.

La Guerra Civil española marcó, en gran medida, su trayectoria, ya que sus padres fueron fusilados. En el año de 1936 estuvo en varios frentes, pero es en el de Madrid donde, a causa de la metralla, se le revienta el oído. Por este motivo, y al estar en conocimiento de lectura y escritura, pasa al acuartelamiento del Prado, donde está dos años, en la sección de cartología.

Como dije anteriormente, la Guerra Civil española marca su trayectoria ya que en el año de 1939 el padre, Ángel Ortega, es fusilado por los mismos motivos que su esposa, por pertenecer al bando republicano, y pierden la casa familiar.

En el año de 1940 es apresado y puesto a disposición del Consejo de Guerra de Algeciras. Fue condenado a tres años de prisión por un delito de auxilio a la rebelión y ayuda al bando republicano. Según algunos familiares, fue condenado a muerte, aunque recibió el indulto y se redujo la condena a un año de prisión y cinco años de trabajos forzados.

Tras cumplir con su condena, ya en el año de 1944, se traslada a Sevilla, dónde se matricula en la Escuela de Artes Aplicadas, siendo su maestro Juan Vasallo. En esta ciudad comienza a ser conocido en los círculos artísticos, realizando su primera exposición en el año de 1949 en la sala Hernal.

Recibió varios premios durante toda su vida. En 1943 consigue el primer premio del Certamen de Escultura de Cádiz con su obra “Los Titanes”.

En el año de 1951 es apoyado por el General de Aviación don José Rodríguez y Díaz de Lecea, para tallar imágenes procesionales.

Corría el año de 1952, cuando Luis Ortega Bru contrae matrimonio con Carmen León Ortega en la capilla del Baratillo de Sevilla. En ese mismo año, recibió el primer premio nacional de Escultura por “La Piedad” e ingresa como Hermano de Santa Marta, el 2 de febrero. Por la realización del misterio de Santa Marta recibe la Encomienda de Alfonso X El Sabio, declarándose la obra de interés nacional.

En 1954 expone por segunda vez en Sevilla, en la galería Cubiles.

Sería en el año de 1955 cuando se traslada a Madrid. Varias son las causas de su marcha siendo la principal el haber sido contratado como maestro de escultura en los talleres Arte de Granada, abriendo más tarde su propio taller en la capital. También parte de la causa fue la sustitución de la imagen dolorosa del paso de misterio de Santa Marta, por otra que realizara el escultor Sebastián Santos y la ultima, por la incomprensible polémica que suscitó entre el resto de escultores de la época, el haberle concedido la Encomienda de Alfonso X el Sabio.

Trabajó para los Estudios Cinematográficos Bronson, tallando esculturas de canon clásico y diseñando los decorados para sus películas.

En el año de 1958 abandona Sevilla y se establece en la barriada de Ciudad Jardín de Madrid, exponiendo en la Biblioteca Nacional de Madrid. En el año de 1961 abre su primer estudio-taller en la calle de Gustavo Fernández Balbuena. Este mismo año le otorgan el Premio de Escultura al aire libre, que fue organizado por el Club Urbis de Madrid.

En el año de 1964 expone en la sala Álvarez y Carbajo de Madrid. Un año más tarde concursa en el primer certamen Internacional de Escultura de Bruselas, donde recibe una mención. En el año de 1966 vuelve a exponer en Sevilla, en la sala Florencia y en el año de 1967 comienza a trabajar para la Semana Santa de Jerez de la Frontera. En 1969 expone en la Sala Cultural de la Caja de Ahorros de Jerez y en la sala Zeros de Madrid.

En el año de 1971, el pleno del Ayuntamiento de San Roque, acuerda rotular con el nombre del escultor una de las calles de la localidad. Tras su estancia en Jerez de la Frontera, en 1972 vuelve a Madrid.

Ya en el año de 1978 regresó, definitivamente, a Sevilla, donde es acogido, para trabajar, en los talleres de Manuel Guzmán Bejarano y residiendo en principio en la calle Santa Ana y posteriormente en la calle Teodosio.

En 1979 se traslada a vivir a la sevillana plaza del Pumarejo y abre un nuevo taller en la calle Castellar.

Es en Sevilla dónde deja sus obras más representativas, entre las que cabe destacar las siguientes:

En el año de 1950 realizó el Cristo de la Misericordia, de la Hermandad del Baratillo.

Boceto del misterio de Santa Marta

Boceto del misterio de Santa Marta

En al año de 1953, realiza el Misterio de la Hermandad de Santa Marta, así como los ángeles mancebos ceriferarios y los relieves del paso. Para dichos relieves se inspiró en la escena de la Piedad, de la catedral de Florencia.

Jesús del Soberano Poder (1975), Caifás (1976) y Nuestra Señora de la Salud (1977) para la Hermandad de San Gonzalo. También diseñó los llamadores de ambos pasos, así como los arcángeles y ángeles de los varales del palio de la Virgen, realizados en madera en 1978.

Y el apostolado de la Hermandad de la Cena, realizado entre los años de 1975 y 1982.

El 21 de noviembre de 1982 fallece, repentinamente, en su casa de la plaza del Pumarejo. En ese momento se encontraba Titulares de la Hermandad de San Gonzalorealizando la talla de Nuestro Padre Jesús de la Columna, de Linares. Solo tenía realizada la cabeza y una pequeña parte del cuerpo, por lo que fue terminado por uno de sus discípulos, Juan Antonio Ventura.

De manera póstuma, en el año de 1983, se nombra una plaza de la barriada de San Carlos, en el Distrito 9 de Sevilla, con el nombre del imaginero. También es nombrado Hijo Predilecto de su localidad natal.

Luis Ortega Bru, también dejó su huella en El Puerto de Santa María. Es por ello que hablar de Ortega Bru en El Puerto, es hablar de Afligidos y Oración en el El Huerto. Forman estos trabajos parte de la iconografía pasionista: Cristo Orando en el Huerto y María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos, así como una imagen del Apóstol Santiago, de la Oración en el Huerto, que no procesiona.

El Ángel de la Hermandad de la Oración en el Huerto, es una imagen de talla completa, que sustituyó en el año de 1970 a otro anterior.

Ángel conformador de la hermandad del Huerto

Ángel confortador de la hermandad del Huerto

Se presenta erguido y, con los brazos abiertos, sostiene un cáliz de metal dorado en su mano derecha. Es una imagen interesante de composición, pudiéndose considerar como talla única y excepcional de Ortega Bru, al ser el único Ángel que realizara como figura principal para un paso de Misterio. Ello la ha convertido en objeto de estudio por parte de algunos autores.

En el año de 1995 es objeto de una restauración, por parte de Enrique Ortega Ortega, quien repara unas grietas, aparecidas en su rostro con motivo de la dilatación de la madera.

La imagen de María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos, de El Puerto de Santa María, es una imagen procesional perteneciente a la Hermandad Sacramental de los Afligidos.

Está talla fue entregada a la Hermandad el día 13 de marzo de 1967. Es una imagen de candelero (solo tiene el busto y las manos), de gran belleza y de 1,70 metros de altura aproxinadamente y con la cabeza ligeramente ladeada.

Ha sido sometida a restauración, al menos, en dos ocasiones, la primera en el año de 1976, por Eduardo Ruiz Golluri, y la segunda en el año de 1992 por Enrique Ortega Ortega.

Respecto a la provincia de Cádiz, ha dejado un buen número de obras y que son las siguientes:

– Cádiz:

María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos de El Puerto de Santa María

Medallones del paso de misterio del Cristo de las Aguas. La imagen del Cristo del Perdón (en madera de cedro), la Virgen y San Juan, todos de 1981. Las figuras que adornan el canasto. Las imágenes de las capillas del paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno del Amor y los ángeles mancebos. Ángeles mancebos de las esquinas del misterio de la Expiración.

– Jerez de la frontera:

Paso de misterio de la Sagradas Cena, realizado, aunque no en su totalidad. El Señor de la Cena (1967), San Mateo, San Bartolomé, Santiago el Menor, Santiago el Mayor, San Pedro, San Juan y Judas Iscariote (cuatro de 1969 y tres de 1975). El misterio del Descendimiento, realizado en 1957, para la Hermandad de la Soledad. Ángeles del misterio del Prendimiento.

– Rota:

Nuestro Padre Jesús de la Salud en sus tres caídas, en el año de 1964.

Quizás su legado pictórico es menos conocido que la imaginería, pero en ellos se ve la marcada influencia que tuvo, para Ortega Bru, los echos vividos durante la Guerra Civil.

Antonio Castillo Lastrucci y El Puerto de Santa María

Antonio Castillo Lastrucci nació en Sevilla el día 20 de febrero de 1878, fue el tercero de cuatro hijos, Manuel, Eduardo y Teresa, nacido del matrimonio de Eduardo Castillo del Pino (sombrerero de profesión) y Araceli Lastrucci del Castillo.

Fue un genial escultor que se especializó en imaginería religiosa, y cuyo trabajo se derrama por toda Andalucía y gran parte del territorio español.

Antonio Castillo Lastrucc

Se formó en el taller del escultor Antonio Susillo Fernández, que tenía su taller justo enfrente de la casa de los Castillo Lastrucci. A dicho taller acudía gracias a un sobrino de Susillo, que lo llevaba a hacer figuras de terracota de tamaño reducido. Tal era la destreza que demostraba Lastrucci, que Susillo le dedicaba más atención al nuevo alumno que a su propio sobrino.

En la década de 1890, se formó en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de la ciudad de Sevilla.

En en año de 1905 se casa con Teresa Muñoz García. Tuvo siete hijos: Antonio, Concha, José, Manuel, Amalia, Adolfo y Rosa.

Tras el fallecimiento de su primera esposa, contrae segundas nupcias con Amparo León Retamar. De esta unión nace otra hija: Amparo Castillo León.

Sus dotes como escultor le hacen ganar varios premios, hasta que en 1915 la Diputación Provincial de Sevilla, le concede una beca para estudiar en los museos de París y Roma. Como primer destino tenía Roma, pero tras el reciente inicio de la Primera Guerra Mundial, no puede asistir, por lo que parte a estudiar a París. En Madrid continuaría ampliando sus conocimientos sobre la materia.

Decide instalar su primer taller en la misma empresa sombrerera de su padre. Tocó y desarrolló, con mucha dedicación, todos los géneros artísticos, como son los relieves, bustos, grupos escultóricos y los toros, que eran su otra gran pasión. Su obra evolucionó desde la temática romántica y costumbrista, en su primera etapa profana, hasta ser unos de los más brillantes exponentes de la escultura religiosa neobarroca del siglo XX.

Al poco tiempo de abrir su taller, decide monta una academia de escultura, la primera que se creó, en un inmueble junto a la Basílica Menor del Gran Poder. Tuvo que cerrar esta empresa, al año y poco de abrirla, debido a los pocos recursos económicos con los que contaba.

Fue en el año de 1922, cuando le llega su primer trabajo para la sevillana Hermandad de la Bofetá, quién le encarga unas imágenes para el paso del misterio de Jesús ante Anás. En la Semana Santa de 1923 salen las figuras en el paso, levantando asombro y gran admiración entre todos los que las veían.

En ese mismo año, 1923, decide instalar su taller en otro punto de la ciudad, dedicándose de pleno a la realización de imágenes procesionales, siendo requerido su trabajo en Sevilla, Andalucía y otras partes de España, así como en ciudades extranjeras, dónde se le encargan todo tipo de figuras.

Está considerado como uno de los más grandes imagineros del siglo XX, sobre todo en su Sevilla natal, al ser de los que más imágenes realiza para su Semana Santa. La mayoría de imágenes que realiza es para restituir al culto imágenes destruidas durante el inicio de la Guerra Civil española, una época aciaga para la imaginería procesional sevillana, cuando la quema y el saqueo de iglesias redujeron a cenizas a los Titulares de numerosas Hermandades.

Algunos de sus discípulos fueron sus propios hijos Manuel y Antonio, además de el portuense José Ovando Merino, Antonio Eslava Rubio, Rafael Barbero Medina y José Pérez Delgado.

A su brillante gubia se deben creaciones tan impresionantes como el misterio de la Presentación al Pueblo, de la Hermandad de San Benito, inspirado en la pintura del Ecce Homo del italiano Antonio Ciseri, o el anteriormente citado, grupo escultórico de Jesús ante Anás, de la Hermandad del Dulce Nombre, de cuya gubia partió también la imagen Dolorosa.

Como anécdota, cabe destacar que solo esculpió una imagen de Cristo Resucitado, en el año de 1945, y que se venera en la ciudad de Villanueva de Córdoba.

Durante su vida le realizaron dos homenajes, por su dedicación a las Hermandades sevillanas. Uno en el año de 1943 y otro en el año de 1961. En el año de 1963 se le concede la Orden de Alfonso X el Sabio y en el año de 1966 rotulan una calle sevillana con su nombre.

La relación de Castillo Lastrucci y El Puerto de Santa María, llegaría en el año de 1943, cuando la Hermandad de la Flagelacion, le encarga una talla de Virgen.

La Hermandad de la Flagelación sacaba, en sus inicios, una Imagen Dolorosa, de la escuela de Astorga del siglo XIX y de autor desconocido, prestada por Doña María Iñigo, de la cual era propietaria la mencionada señora. En la actualidad esta Virgen procesiona en la localidad sevillana de Utrera, y es titular de la Hermandad Obrera de Apostolado y Penitencia del Santísimo Cristo del Perdón y María Santísima de la Amargura, que es conocida popularmente como la Hermandad de los muchachos de Consolación.

Es la imagen de María Santísima de la Amargura portuense, una bella talla de 1,60 metros de altura aproximadamente y en cuya espalda tiene la firma del imaginero.

La imagen fue bendecida el 17 de marzo de 1944, en la parroquia de San Joaquín de la ciudad y procesiona cada Domingo de Ramos bajo paso de palio.

Tumba de Castillo Lastrucci en la parroquia de san Julián de Sevilla.

El día 29 de noviembre de 1967 fallece, de una insuficiencia cardiaca, en Sevilla, Antonio Castillo Lastrucci, uno de los más grandes y más prolíficos imagineros del siglo XX y una figura imprescindible para entender la Semana Santa contemporánea.

Como trabajador dejó más de 450 imágenes salidas de sus manos. Es por ello que, tras su fallecimiento, le fue concedida la Medalla del Mérito al Trabajo.

Sus restos mortales descansan en la parroquia de San Julián de Sevilla, sede canónica de la Hermandad de la Hiniesta, cuyos Titulares salen de su gubia, bajo un mausoleo presidido por un grupo escultórico de la Piedad, y realizado por sí mismo en el año de 1948

Antigua Virgen de la Amargura portuense. En la actualidad procesiona en Utrera.

Para algunos eruditos en la materia, los imagineros actuales siguen ahondando en la misma línea que abrió Castillo Lastrucci, en los años veinte, al romper los modelos decimonónicos y crear escenas de carácter teatral y realistas en los pasos de misterio.

Para estos entendidos, el modelo de dolorosa castiza, que llega hasta nuestros días, y que se inspira en el canon de belleza de mujer andaluza, de piel morena y de ojos grandes y profundos, fue otra de las líneas que abrió Lastrucci. Este canon lo podemos ver perfectamente en la Amargura portuense, así como en las vírgenes del Dulce Nombre y de la Hiniesta de Sevilla, a las que implantó dos modelos, una de dolorosa frontal y otra de cabeza ladeada, que luego repetiría en numerosos encargos, en parte para atender la demanda de su taller, en parte porque así lo pedían las propias Hermandades en los contratos de encargo.

Antonio Castillo Lastrucci ha dejado también otras obras por toda la provincia de Cádiz, entre las que destaco a la Virgen de la Encarnación, para la Hermandad del Santo Crucifijo de Jerez de la Frontera, en 1929, Jesús del Gran Poder, para la Hermandad del Gran Poder de La Línea de la Concepción, en 1940, Nuestro Padre Jesús Nazareno, de Grazalema, en 1942, Cristo de los Afligidos, para la Hermandad de los Estudiantes de San Fernando, en 1943, Ángel, para la Hermandad de la Oración en el Huerto de San Fernando, en 1949, Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas, de Arcos de la Frontera, en 1953, Cristo de la Buena Muerte, para la Hermandad de la Buena Muerte de Jerez de la Frontera, en 1956, Santa Mujer Verónica, para la Hermandad de la Candelaria, de Jerez de la Frontera, en 1957, María Santísima de la Amargura, de Arcos de la Frontera, en 1963, Santísimo Cristo de la Redención, para la Hermandad de la Soledad de San Fernando, en 1964 y la Virgen del Dulce Nombre, para la Hermandad de la Buena Muerte de Jerez de la Frontera, en 1964.

Evolución

Es un mundo, el de las Hermandades, en constante movimiento. Renovarse o morir parece ser el lema de alguna de ellas. Son varias las Hermandades en El Puerto de Santa María las que parece haber cogido este lema para sí mismas y han metamorfoseado de lo primitivo a lo actual, dando un cambio total a sus enseres, principalmente por que, algunas, partían de cero.

Un caso claro de evolución lo tenemos en la Hermandad de la Entrada de Nuestro Señor Jesucristo en Jerusalén y Nuestra Señora de la Entrega.

Aún recuerdo cuando era un niño y la Hermandad hacia su salida procesional en la mañana del Domingo de Ramos, sólo, con el paso del Señor a ruedas.

El cambio hasta hoy es más que evidente, pero hoy quiero poner mis ojos en el paso de la Virgen de la Entrega.

Fue allá por el año de 1984, cuando la imagen de Nuestra Señora de la Entrega procesiona por vez primera, acompañando al Señor. Es esta una obra anomia del siglo XVII, perteneciente a la escuela Florentina y que primitivamente fue una Santa Rosa de Lima, adaptada a su actual iconografía por D. Eduardo Ruiz Gollury.

Esta primera salida la haría sobre unas andas con respiraderos, que son los actuales, de metal plateado de líneas rectas, faldones de color celeste y manto azul marino con toca de sobremanto dorada. Termina el conjunto una corona en metal plateado, que es bien parecida a una perteneciente a la Hermandad de los Afligidos portuense.

Lo que más llamaba la atención es que procesionaba bajo un “techo de palio” azul cielo, bordado en nubes blancas, ya que lo hacía descubierta, sin palio. De esta misma manera procesionó la antigua talla de la Virgen de la Alegría, cada Domingo de Resurrección, hasta que dejó de procesionar.

Así procesionó la Virgen de la Entrega por más de una década, hasta que en el año de 1992, la Virgen estrena un juego de varales, comprados a la vecina Hermandad jerezana del Dulce Nombre, y un palio de malla dorada con flecos de bellotas. Fue el cambio más significativo y que inició la metamorfosis de lo que es hoy en día este paso.

Años más tarde se optó por estrenar un nuevo juego de bambalinas, igualmente de malla dorada, aunque más largas que las anteriores y se le incorporó un juego de 14 capiteles con borlas y flecos de bellotas. También llevaba en la gloria del techo de palio, un óleo con la imagen de la patrona de la parroquia, la Virgen del Carmen. Como dato reseñable, el primer año que procesionaria estas nuevas caídas, lo hicieron sin los flecos que las rematarán un año más tarde en su parte inferior.

Durante el año 2008, la Hermandad llevó a cabo una serie de actos conmemorativos por el XXV aniversario de la primera salida procesional de la Santísima Virgen.

Para ver el siguiente cambio significativo, nos tenemos que ir a la década de los 2000, cuando la Hermandad decide cambiar los anteriores varales, por unos de más calidad, cincelados en metal plateado, así como adquirir una candelería (aunque posteriormente se volvió a utilizar una gradilla para la candelería).

El jueves 12 de enero de 2012, el Cabildo de Hermanos aprueba, por unanimidad, tres proyectos entre los que se encuentran la restauración de la imagen de Nuestra Señora de la Entrega y la recuperación del proyecto del nuevo palio.

Algún año más tarde se estrena una bambalina frontal en color blanco y bordada en tisú dorado e hilos de seda, manteniendo para los laterales las bambalinas de malla dorada.

De este modo procesionó varios años, hasta que la Junta de Gobierno decidió, brillantemente para mí parecer, encargar el nuevo techo de palio, en terciopelo blanco y bordado en tisú de oro, sedas de colores y malla, al bordador jerezano D. Fernando Calderón, quién lo dotó de los materiales necesarios y mantuvo en la Gloria del mismo el óleo de la Virgen del Carmen.

El siguiente paso destacable lo tenemos en la Semana Santa del año de 2016, cuando se dota al conjunto de nuevas bambalinas, de idénticos materiales que el techo de palio y rematadas en su parte inferior por flecos de bellotas, que cargan al conjunto de la originalidad y elegancia digna de la Virgen.

 

Cuenta la Virgen con varios mantos de salida, casi todos de tono blanco con telas brocadas alguno y con bordados con motivos florales otro. Para finalizar el conjunto, la Hermandad decidió realizar unos elegantes faldones en tela de damasco blanca.

Han pasado 35 años desde la primera salida de Nuestra Señora de la Entrega, habiendo experimentado una serie de cambios, perfectamente reconocibles. Una Hermandad llamada a abrir, entre palmas y cirios celestes, los cortejos procesionales de El Puerto de Santa María.

Opinión: Etiquetas

Hace unos días leí, en las redes sociales de un amigo, una reflexión que me hizo pensar: “Lo de utilizar a las imágenes para hacer campaña electoral y que las Cofradías se decanten por determinados partidos políticos es innecesario”.

Reconozco que, desde siempre, lo he pensado y, viendo la que se nos viene encima con una campaña electoral en plena Semana Santa, mucho me temo que asistiremos a ese circo que se monta en todas las campañas electorales, pero con toques de llamador, “reconocimientos” a amigos políticos o políticos amigos y una exagerada exposición de algunos políticos, con el único afán de hacerse notar. Todo ello regado con un sinfín de promesas que, sabiendo de lo imposible de cumplir con lo prometido y no habiéndose preocupado por este colectivo en ningún momento, vienen ahora, como se dice literalmente, a hacerse la foto. Y se irá a su casa creyendo que tiene un puñado de votos más para su causa, sin saber que el mundo cofrade, es mucho más complejo de lo que parece, con respecto a la política y que hay una malgama de ideales políticos dentro de cada Hermandad.

El mundo cofrade está lleno de personas y, como tales, cada uno es de su padre y de su madre. Cada uno tiene gustos más clásicos en cuanto a la música, la forma de vestir a las imágenes, la manera de poner las flores o de llevar un paso. Con la política pasa igual, cada uno tiene, o debiera de tener, un sentimiento político según lo vivido, sin que te etiqueten de esto o aquello, pertenezcas o no a una Hermandad.

A lo largo de mi vida he conocido a mucha gente, mujeres y hombres, cada uno con sus inquietudes, con su manera de ver la vida en general y con diferentes maneras de vivir su fe. Personas que, para sorpresa de muchos y alegría de otros, no profesan el mismo sentimiento político que “debieran”, ya que saben diferenciar perfectamente sus simpatías políticas de su fe.

De igual manera he conocido a muchos políticos que, debido a sus ideales políticos, bien podrían estar más o menos alejados de este mundo, pero que a pesar de lo, en principio, alejados ideales políticos que tienen, viven la Semana Santa de una manera sorprendentemente cercana.

Siempre he pensado que los sentimientos religiosos y los políticos, deben ir en paralelo, fluyendo de manera distinta, cada uno a su ritmo, por su camino, por lo que me refería anteriormente: Dentro de una Hermandad hay sentimientos políticos de todos los colores, gracias a Dios, y, para no caer en errores, sería bueno evitar los posicionamientos políticos de la Hermandad, como Corporación, aunque, a título personal, cada cual haga lo que quiera.

Es fácil etiquetar al mundo cofrade con ciertos partidos políticos. Bien es cierto también que, el que crea que por pertenecer a una Hermandad ya eres de un color politico, se equivocará seguro ya que generalizar es equivocarse.

Sería un buen momento para que las Hermandades, o sus dirigentes, reflexionen y no se dejen llevar por el calentón electoral del momento, o por querer hacer el “favorcito” al amigo político o político amigo y eviten imágenes que puedan señalar a sus Hermandades, de las que ahora mismo son dirigentes, pero ellos pasarán y sus Corporaciones quedarán aquí.

Por todo ello termino como empecé este artículo diciendo que lo de utilizar a las imágenes para hacer campaña electoral, y que algunas Cofradías se presten a ello, es totalmente innecesario.

Paz y bien.

El portuense Juan Miguel Sánchez y la Coronación Canónica de la Virgen de los Ángeles de Sevilla.

Seis meses ha durado la intervención de la corona de Nuestra Señora de los Ángeles, de la Hermandad de Los Negritos de Sevilla. Seis meses en los que el joyero cordobés, Miguel Ángel Cerezo, le ha devuelto el explendor a una originalísima pieza que diseñara, brillantemente, el portuense Juan Miguel Sánchez Fernández y con la que el próximo 18 de mayo será coronada la Dolorosa de la calle Recaredo.

Fue labrada está pieza por Manuel Román Seco en el año de 1970 y se ejecutó dentro del programa de reforma del paso de palio de la Virgen de los Ángeles, que se había iniciado en la década de los años 60, y que fue realizada bajo los originales diseños del pintor portuense, a quien también se debe el boceto del manto (1961) y el techo de palio y las bambalinas (1962-1964), bordado el conjunto por las monjas Trinitarias de Sevilla y recientemente restaurado por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), entre los años 2017 y 2018.

Estado actual de la corona de la Virgen de los Ángeles, tras su restauración

Juan Miguel Sánchez Fernández fue un pintor español que nació en El Puerto de Santa María (Cádiz) en el año de 1900.

Desde bien pequeño se interesó por la pintura, tanto es así que, con tan solo 8 años, recibió sus primeras clases en la Escuela de Bellas Artes de Santa Cecilia de su localidad natal.

Con 17 años se trasladó a la ciudad de Sevilla (dónde se hizo Hermando de los Negritos), para continuar con sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios, bajo la dirección de diferentes profesores como son Virgilio Mattoni, Gonzalo Bilbao y Manuel González Santos, quien le impartió clases de Historia del Arte. El pintor gibraltareño Gustavo Bacarisas se convirtió en uno de sus maestros, asistiendo a lecciones nocturnas en el Ateneo de Sevilla.

Los inicios del pintor portuense, en el mundo del arte, fueron algo difíciles. Trabajó durante algún tiempo en un taller de cerámicas y se instaló en el barrio de Triana. Se interesó por el mundo del cartel, sin abandonar el mundo de la pintura, donde obtuvo algunos éxitos importantes.

Su carrera se consolidó después de la Guerra Civil y ya en el año de 1939 realizó su primera exposición individual, en San Sebastián. En el año de 1943 obtuvo la Cátedra de Procedimientos y Técnicas de la Pintura, en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla. Participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes del año de 1945, donde obtuvo la segunda medalla por el retrato del médico don Juan Andréu. Tres años después, obtuvo la primera medalla por su obra “La lección de los Seises”. Se le nombró académico de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla.

Fue un artista polifacético que cultivó múltiples géneros: El cartel, como ya he comentado anteriormente, entre los que destaca el de Semana Santa y Feria y el de las Fiestas Primaverales de Sevilla del año 1944, que se encuentra en el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla. También se dedicó a la pintura mural, de la que dejó numerosos ejemplos en edificios religiosos y civiles, como la decoración para la iglesia de la Barriada de la Electromecánica en Córdoba, con escenas de la vida de Cristo y de la Virgen, 8 frescos que decoran el vestíbulo de la Estación de Autobuses del Prado de San Sebastián de Sevilla, con escenas relacionadas con el costumbrismo andaluz del siglo XIX y un fesco, donado a la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, con la representación de su titular.

También se dedicó a pintar al óleo, tanto con temática costumbrista, como con escenas de género, retratos, paisajes y bodegones entre los que destacan “La Novia” del Museo de Bellas Artes de Huelva, el Retrato de su esposa, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla y la anteriormente citada “Lección de los Seises” también en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Manto y palio de Nuestra Señora de los Ángeles, diseñados por el portuense Juan Miguel Sánchez.

Como había dicho anteriormente, Juan Miguel Sánchez, fue el encargado de diseñar el palio, el manto y la corona de la Virgen de los Ángeles, pieza esta última que ha sido sometida a un importa proceso de restauración, para la coronación de la Dolorosa del Jueves Santo.

Esta restauración ha sido laboriosa, significando para su restaurador uno de los grandes retos, al devolver a la pieza la simetría en su diseño, sustituir las 1.184 piedras, unificar el dorado y el plateado y corregir los defectos que el uso había provocado en la misma. La sustitución de todas las piedras ha sido posible gracias a la donación de un grupo de Hermanos.

Como curiosidad, hay que destacar que los brillantes, que ahora pespuntean la corona, proceden de la ciudad belga de Amberes, no así las circonitas que han sido importadas desde Alemania.

Uno de los mayores retos de esta restauración ha sido encontrar un bloque de turquesa lo suficientemente grande, para garantizar la misma tonalidad para cada una de las piedras que hacen de esta presea una joya única dentro de las coronas de la Semana Santa de Sevilla y de Andalucía. La piedra turquesa aporta la tonalidad azul a la original pedrería de la corona. Finalmente, y tras muchas gestiones, las turquesas de la corona han sido importadas desde la India.

Cabe destacar que poco después de su jubilación, ocurrida en 1970, la salud de Juan Miguel Sánchez empeoró, falleciendo en Sevilla en el año de 1973, seguro que sin imaginar que el diseño de este palio, décadas después, seguiría sorprendiendo a quienes lo ven por vez primera y que seguiría siendo visto como uno de los pasos de palio más originales y admirados de la Semana Santa de dentro y fuera de Sevilla.

El Puerto abre la Carrera Oficial al Viernes de Dolores

El Consejo Local de Hermandades y Cofradías de El Puerto de Santa María, junto a las Asociaciones Parroquiales de la ciudad, se reunieron hace unas semanas en la sede del Consejo Local, en la calle Postigo, llegaron a un acuerdo y con el permiso del Obispado de Asidonia-Jerez, de abrir, en El Puerto de Santa María, la Carrera Oficial a la tarde del Viernes de Dolores.

De esta manera, será la primera vez en la historia que pasen por la Carrera Oficial portuense la Asociación Parroquial del Prendimiento y el Apostolado de la Oración.